Like a friend

Tenía la idea de que prometer algo en un cartel cortado con las manos, pintura vinci negra y unos pedazos de diurex para adherirlo a la pared no lo hacía tan importante. “Técnica terapéutica” Edna, eso es lo que es, escribes algo y lo pones en algún lugar, entonces PUM ya no es tuyo, ya no está dentro de ti; así es más fácil manejarlo.

Qué mierdas.

La promesa sí que no importa, no es de gran relevancia transcribir lo que está garabateado en la pared. Lo que jode es que no está afuera, no hay una verdadera separación entre la distancia que se ha creado entre el ojo y el cartel, la promesa no está en los ojos, no es física, no se introduce, no se elimina.

Entonces deviene la maldición. Maldito tú, maldito el día, maldito el estado, maldito el internet, la foto, la banda canadiense que me recuerda a ti. Maldito el seat gris plata, maldito fútbol, maldito Lovecraft, Cortázar, Iggy y su puta lujuria por la vida. Malditos todos.

Sin más, creo romperé mi técnica terapéutica y volveré a casa. Tal vez cumpla mi promesa algún día, tal vez no. Nada importa si seguimos siendo amigos. Que suerte tienes de que sigamos siendo amigos.

We are so connected, but are we even friends?

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.