La sequía en California ahoga a los inmigrantes: ya se ha cobrado 17,000 puestos de trabajo

Campos de cultivo de Oxnard, en Ventura, California (JUVENAL SOLANO).
  • Es la tercera sequía más severa que se ha registrado en la historia.
  • Provoca pérdidas millonarias en la agricultura.
  • Las empresas reducen personal y horas de trabajo en los campos.

Por AITANA VARGAS

El sol se asoma por la línea del horizonte cuando Gonzalo Martínez aprieta los cordones de las botas y emprende con paso firme su camino hacia uno de los campos de cultivo donde se lleva a cabo la recogida de fresas en Oxnard, en el condado de Ventura, California.

Cuando los habitantes de esta ciudad comienzan a despertar, este oaxaqueño y catorce compañeros más ya se encuentran arando la tierra. Vestido con una camiseta de manga larga, unos pantalones desgastados y una gorra que le protege del potente sol, este padre de cinco hijos se siente agradecido de tener un trabajo que pague 9.60 dólares la hora.

“No todos tienen la misma suerte”, asegura este empleado a quien ni siquiera le llega el salario para comprar unos guantes que le cubran la endurecida piel de las manos.

Indocumentado desde que llegara a Estados Unidos en 2002, cada día, los dedos descubiertos de este indígena mixteco recogen las fresas que llegan a los platos de millones de familias por todo el país. Y es que aquí, en el estado dorado, es donde se cultiva el 82% de la producción nacional de esta fruta.

Sin embargo, lo que hasta el año 2013 eran jornadas laborales que duraban nueve horas, han quedado reducidas a cinco para Martínez y para sus compañeros de la empresa Dole. Y todos, campesinos y expertos, señalan al mismo culpable: la falta de lluvia.

Sequía severa

“La sequía ­[la tercera más severa jamás registrada] es responsable de la mayor pérdida de agua para la agricultura que se ha visto en California”, dice un estudio publicado a mediados de 2014 por la Universidad de California en Davis.

“La fresa se pudre mucho y las cosechas no dan fruta de calidad. Nos regresan toda la fruta”, explica Martínez a 20minutos. “La planta se seca y aparecen arañitas”.

Resignados ante el poder de la naturaleza, Martínez y sus compañeros se esfuerzan por llevar un plato de comida caliente a sus hijos y familiares.

“No me alcanza para la renta ni para nada. Vivimos en casas compartidas con otras familias”, relata este nativo de San Martín Peras que desde niño ayudaba a su padre a sembrar la tierra y que confiesa: “Aprendí español para poder hacer la lucha y salir adelante”.

Millones perdidos

Durante el último año, la sequía le ha costado a California un total de 2,200 millones de dólares. La región más castigada ha sido el Valle Central, y en particular a la cuenca del Tulare, con pérdidas estimadas en 810 millones, el equivalente a un 2.3% de los beneficios generados por las cosechas.

A estas pérdidas en el Valle Central se suman también los gastos ocasionados por la necesaria extracción de agua de las reservas subterráneas; una cifra que asciende a los 447 millones de dólares y que, de continuar la sequía, seguirá disparándose.

“Necesitamos gestionar bien las reservas subterráneas si queremos que estén disponibles en futuras sequías”, explicó Jay Lund, la co-autora del estudio de UC Davis.

Pero además, la escasez de agua se cobró en 2014 más de 17,000 puestos de trabajo en todo el estado, dejando a su vez fuera de producción al 5% de los campos de regadío del Valle Central, de la Costa Central y del sur de California.

“Nos preocupa perder el trabajo”, dice Martínez. “Gracias a Dios no hemos pasado hambre. Aunque sea poquito dinero, ahí la llevamos. Ahorramos lo que podemos, gastamos menos, sólo compramos lo que necesitamos”, prosigue un hombre que anticipa más recortes en el hogar familiar en los próximos meses.

Y es que las predicciones de cara a este año no son alentadoras. “Estadísticamente, es muy probable que la sequía continúe en 2015, independientemente de El Niño”, concluyen los investigadores de UC Davis.

No afecta a los precios

Contra pronóstico, la sequía no afectará prácticamente al bolsillo del consumidor. Los precios se mantendrán inalterados ya que están determinados por la ley de la oferta y la demanda y no tanto por la falta de agua.

Pero para las decenas de miles de campesinos que aran, jornada tras jornada, las tierras californianas, el futuro se vuelve cada día más incierto. Ni siquiera las lluvias de las últimas semanas han servido para calmar su preocupación.

De acuerdo a datos facilitados por United States Drought Monitor, a 15 de enero de 2015, las precipitaciones apenas han producido una ligera mejoría en una pequeña zona cercana a San Francisco. El resto del mapa muestra la gravedad de la sequía que sufre el estado dorado.

Ante la vulnerabilidad que sienten, algunos migrantes mexicanos acuden a organizaciones no gubernamentales para solicitar ayuda. Y es que esta comunidad es la que en peor situación se encuentra para amortiguar los estragos de un posible despido.

“Muchos trabajadores vienen y se lamentan por la situación”, dice Juvenal Solano, activista del Proyecto de Organización Comunitaria Mixteco-Indígena (MICOP). “Pero contra la naturaleza no se puede hacer nada”.

Mientras tanto, Martínez continuará retando al sueño cada mañana para llegar a los campos de cultivo antes de que la ciudad despierte. Consciente de que su sueldo es el único sustento que tiene su familia, se encoge de hombros al pensar que tal vez pueda perderlo.

“Lo único que sé hacer es trabajar en el campo”.


Originally published at www.20minutos.com on January 24, 2015.

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