Desde que estoy bajo Su cuidado mi salud​ ha mejorado. Mi alimentación es más sana, es raro el día que no tomo algo de verdura. Con Su ayuda he logrado la voluntad de bajar la ingesta de dulces y bollos procesados a ocasiones esporádicas, y he reducido mucho las bebidas gasificadas. Se las ha ingeniado para que con mi rutina haga algo de ejercicio.

Desde que estoy bajo Su cuidado el pensamiento “debería valorarme más a mí misma” ha pasado de ser un deseo a irse materializando en realidad. Tengo más seguridad en lo que sé que soy buena y reconozco mis fallos o puntos débiles sin sentirme inferior. Soy capaz de hacer frente a nuevas situaciones con más entereza que antes. Sé que el futuro es una oportunidad que buscar, en vez de suponerlo, y mi mente está activa, siempre planteándose algo que hacer, que mejorar, que disfrutar.

Desde que estoy bajo Su cuidado disfruto cada momento de cuidado personal. Aunque no sea todos los días, me esmero en vestirme para gustarnos frente al espejo. A Él y a mí. Disfruto buscando unas u otras prendas de ropa, en pos de un estilo mío, característico.

Desde que estoy bajo Su cuidado sonrío todos los días. No importa lo terrible que haya sido la jornada porque Él consigue alegrarme el corazón. No permite que me vaya enfadada a dormir.

Desde que estoy bajo Su cuidado tengo menos ansiedad porque puedo decirle qué me apetecería, qué querría sin miedo. Puedo expresar cariño o interés por otras personas sin sentirme culpable, sin que los celos le devoren las entrañas.

Desde que estoy bajo Su cuidado soy más feliz. Desde que estoy bajo Su cuidado soy más libre.

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