La Nochebuena necesita más mujeres

Siete decenas de hombres y cinco mujeres. Llevo tres años trabajando en el sector del software y este tipo de números siguen asombrándome, especialmente cuando salgo del Freakend, un evento preparado con mimo y cuidado por mi gran amigo Jorge Barroso.

“El evento más cercano al ponente”

Podemos culpar a los de siempre, los estereotipos y las modas, la presencia de trolls o simplemente idiotas que se llevan los titulares y el mal sabor de boca de alguna conferencia, el cambio hacia puestos de gestión en lugar de los desarrollo o el abandono de las carreras profesionales al llegar la maternidad. No voy a entrar a analizar los motivos, hay charlas, podcasts y miles de textos a los que recurrir que analizan la problemática con más estudio del que puedo hacer yo como mera espectadora.

Pienso en ese cinco. Con los dedos de una mano se pueden contar a las chicas que he visto este fin de semana. Hace unos meses Jorge pedía ayuda a ciertas mujeres que trabajamos en el sector. ¿Cómo hacer que las programadoras se sientan más cómodas en una conferencia tan familiar como Freakend? Y parece que a pesar de sus esfuerzos el número aún sigue siendo bajo.

Voy a contar mi experiencia como mujer no techie en el evento. Mi intención reside en acercar a las programadoras y contarles en primera persona qué es lo que ha sucedido en el hotel este fin de semana. Espero de esta manera normalizar una reunión tan familiar que he bautizado como la Nochebuena de los developers.

Opinión de una desarrolladora asistente

Si bien es cierto que cuando llegué me sentí un poco abrumada por tantas personas desconocidas, al cabo de un rato ya había establecido conversación con Ignacio, David o César y desvirtualicé a muchos contactos. En el hotel me quedé en una habitación para mí sola, aunque en principio iba a compartirla con otra chica. Hicimos tiempo y aparecieron mis amigos de 47 Degrees. Sin palabras, o más bien sin movimientos de las agujetas de tanto reír con ellos. Tan profesionales como buenas personas. Benjy, Domin, Javi, Raúl, Jorge y Ale. Un gustazo, lo mejor de todo el fin de semana. Tras la copiosa cena en la que nadamos en natillas empezó la keynote y tras ella la mesa redonda de Enrique sobre el teletrabajo. Sí, al filo de la media noche, como si de un ritual ancestral se tratase en el que la audiencia pregunta al ponente buscando un estilo más horizontal y menos encorsetado, que para algo estamos en familia. A los asistentes se les veía cómodos. Conversé con unos y otros, tomamos unas cervezas y cerré la noche demostrando que lo mío no es el billar.

Sábado. ¡Han llegado las camisetas para chicos y chicas gracias a Ender! Toca desayunar fuerte, el día empieza con Raúl Raja hablando de monads. No sé si le habéis visto alguna vez en acción pero este tipo es increíble, de estas personas que ves que en su cabeza se suceden pensamientos supersónicos y de forma simultánea. Aún así, lo que más me llamó la atención de su charla fue su cercanía, su preocupación por hacer su tema más accesible de cara a la audiencia. Si una cosa me parece loable del Freakend es el nivel de las ponencias. Todas las personas que hablan durante el fin de semana son desarrolladores de primer nivel, por lo que es el lugar perfecto para tener una conversación que te marque. Arturo Gutiérrez, Fernando Franco, Alberto Ballano, Raúl Hernández, los karumies Davide Mendolia y Pedro Vicente Gomez, Pedro Piñera (y la bonita sorpresa del terror de Argentina), Hugo Matilla, Padrino, Pacheco, Ale y Cristian Monforte completaron la segunda jornada como si de conversaciones de amigos se tratasen, a veces intercambiando opiniones con firmeza, otras entre risas. Los vídeos, dentro de poco aquí.

Ya sabéis que no soy técnica, para mí lo mejor fue lo que llegó luego, y no me refiero a la improvisada charla sobre inversión en bolsa que se marcaron en la sala grande, sino a las conversaciones con la panda gaditana (como la que tuve con Galindo en la que nace la idea de crear un calendario de eventos colaborativo) y con otros grandes como Javier Martín, vaya descubrimiento, me ha hecho poner el tocadiscos nada más llegar a casa, ¡qué tío, cuánto sabe!

El domingo es el día del adiós. Luis Ascorbe y Pablo Guardiola tienen el deber de cerrar la edición de 2017 y cumplen con creces. En cada rincón, desarrolladores hablan. Volvemos a comer hasta reventar y empiezan los abrazos largos y fuertes de los que se van. Mucha, mucha pena en las caras de los que llegaron siendo contactos y se despiden siendo amigos.