La figura del entrenador
El entrenador es esa persona que dentro de un equipo toma las decisiones, esas decisiones tendrá consecuencia a lo largo de la temporada.
Entrenar a un equipo desde fuera parece muy sencillo, muchos piensan que solo es poner a 11 jugadores y que ellos hagan el resto. Pero ser entrenador va más allá de eso.

Para empezar, un entrenador tiene que diseñar una planificación de lo que va a trabajar física, técnica, táctica y mentalmente. La planificación se hace al principio de temporada, en la llamada pretemporada, donde lo que más se suele trabajar es el ejercicio físico para preparar una buena temporada y llegar en forma al comienzo de liga. En la pretemporada la planificación se tiene que ir dejando ver y que el equipo entienda las ideas del entrenador.
Durante este periodo el entrenador ya tiene que ir dejando claro las ideas de juego, a lo que quiere jugar el equipo, la disposición dentro del campo e ir dejando claro que no hay nadie más importante dentro de un equipo, lo más importante es el equipo en sí. Controlar los egos desde el principio ayudará a formar un grupo unido en el que todos vayan a una. También es importante, que dentro un equipo los jugadores tengan claro cuál es su rol, eso ayudará a una mejor unión dentro del vestuario.
Los objetivos de la temporada tienen que estar claro antes de empezar, estos objetivos se pensarán teniendo en cuenta al equipo, es decir, un equipo recién ascendido o con poco presupuesto no puede tener como objetivo algo inalcanzable, hay que ir poco a poco para crecer como equipo. Quedar entre los 4 primeros, clasificarse para una competición europea, salvar la categoría, son algunos de los objetivos más frecuentes, aunque últimamente muchos entrenadores se han apuntado al conocido partido a partido que aunque parezca una tontería, es la mejor forma de plantear una competición y motivar a los jugadores, jugar cada partido como si fuera una final.
Una vez acabada la pretemporada y haber realizado pruebas con distintos jugadores y esquemas de juego, llega la deseada liga. La liga es la competición de la regularidad, los equipos con más regularidad obtienen los mejores puestos. Esta competición es muy larga y hay margen de mejora, el entrenador tiene que saber manejar al vestuario y hacerles ver a los jugadores que todos podrán optar a minutos, el no jugar las primeras 2 o 3 jornadas no significa que luego el equipo no vaya a necesitar de a ese jugador. Durante la liga puede haber muchos cambios en la alineación, unos se pueden relajar y salir del once titular o por el contrario, jugadores con un rol más secundario pueden sorprender con su trabajo y disponer de más oportunidades. El buen entrenador, tiene que poner en la alineación a los que más se esfuercen y nunca dejarse llevar por los nombres de los jugadores o por el que dirán.

Los entrenadores a parte de hacer una planificación, una alineación, de manejar un vestuario, también tienen que tener un don de motivación. El míster debe preparar a sus jugadores aceptando sus puntos débiles y conociendo sus fortalezas no solo técnicas y tácticas, sino también las psicológicas. Esta labor de motivador pasa por tener una confianza plena en sus jugadores, y que estos crean en él ciegamente. Esta confianza entre ambos lados se tiene que ir forjando desde la pretemporada, esto puede ser clave para el éxito del equipo. Para conseguir motivar de una forma efectiva el entrenador debe conocer a sus jugadores y saber en qué punto se encuentran, dónde están sus límites y cómo puede ayudarles a sobrepasarlos.
Cuando acaba la temporada el entrenador tiene que hacer una evaluación de cómo ha ido el año, si se han cumplido los objetivos, en que se ha fallado, en que se puede mejorar o en incorporar nuevas ideas que puedan ayudar al equipo la temporada siguiente.