John Degenkolb tras la novena etapa./ Foto: @JohnDegenkolb

La nada

Tour de Francia 2017 | Etapa 9: Nantua - Chambéry

Los 181 kilómetros recorridos durante la novena etapa del Tour de Francia produjeron sobre el pelotón el mismo efecto que las olas del mar con un castillo de arena.

Geraint Thomas se rompió la clavícula; Robert Gesink, la cigüeña sobre ruedas, una vértebra. Richie Porte abandonó la carrera en ambulancia tras caerse mientras volaba a 70 km/h. El sprinter y campeón francés, Arnaud Démare, llegó a tierra firme cuando la línea de meta había cerrado: extenuado y arrastrando a tres compañeros de su equipo, ninguno podrá continuar en la carrera.

Ellos fueron la parte visible del naufragio. Para dar con los daños sobre el resto de ciclistas hay que bucear mucho más. Las miradas son, en este caso, la puerta de entrada a un mundo de agotamiento y bloqueo mental. Observe a John Degenkolb, arquetipo de fortaleza física, llegando al autobús de su equipo con un rostro que grita “me rindo”.

El estado de forma, preparado durante meses, se mantiene casi intacto. Pero la cabeza, en jornadas caóticas como la de hoy, es la encargada de amortiguar el golpe de un impacto silencioso. Tras más de cinco horas en estado de alerta el ciclista habla con su mirada: “aquí dentro no queda nada”.