Los británicos optan por un parlamento fragmentado a las puertas del Brexit

Palacio de Westminster, sede del parlamento británico./ CC UK Parliament

El Reino Unido afrontará las negociaciones para abandonar la Unión Europea con un parlamento fragmentado. Theresa May, como David Cameron, decidió arriesgar y adelantar las elecciones en busca de una mayoría reforzada. Al igual que su antecesor en el cargo, la apuesta de la primer ministro fracasó en las urnas.

La jornada electoral estaba predestinada a deparar un viernes de certezas –gobierno fuerte, oposición derrotada, pocas sorpresas en escaños clave– pero el sondeo a pie de urna publicado a las 22h dijo no. John Curtice, gurú británico en asuntos de demoscopia y estrella de internet, volvió a pronosticar lo impensable: el Partido Conservador perdería su mayoría, los laboristas de Jeremy Corbyn evitarían el descalabro y el Partido Nacional Escocés sufriría un revés nunca antes experimentado.

Demasiadas sorpresas para unas elecciones de continuidad. Y una vez más, el profesor Curtice volvió a acertar: la era de las sobresaltos electorales sigue ampliando su legado.

Reparto provisional de escaños. La mayoría absoluta formal se sitúa en 326 asientos./ Fuente: The Guardian

Skeptic Voters Army

Pasaban las 7am cuando Jeremy Corbyn, asfixiado durante las semanas previas por las continuas encuestas desfavorables, abandonó su residencia de camino a la sede del Partido Laborista. En la puerta su casa fue recibido entre cánticos de “Ohhh Jeremy Corbyn”, al ritmo de la célebre Seven Nation Army de The White Stripes.

Un poco antes y aún de madrugada, la primer ministro que buscaba un espaldarazo electoral volvía a la carrera a Londres desde su circunscripción: la sucesión lógica de acontecimientos había dejado de aplicar.

Los fogonazos de noticias inesperadas iluminaron la noche a lo largo y ancho del Reino Unido. Nick Clegg, ex líder del Partido Liberal-Demócrata, perdió su asiento. Alex Salmond, ex ministro principal de Escocia y antiguo líder del Partido Nacional Escocés, fue derrotado por los Conservadores. Angus Robertson, compañero de Salmond y portavoz del SNP en Westminster, sufrió un descalabro. El UKIP, adalid del brexit, quedó reducido a la nimiedad perdiendo tres millones de votos por el camino.

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El titular que prevaleció siempre, en cualquier caso, fue el del fracaso de Theresa May. Su partido, que hasta ayer disfrutada de una reducida pero cómoda mayoría en la Cámara de los Comunes, perdió más de diez escaños. El mandato reforzado para afrontar la negociación con la Unión Europea desapareció. La formación de un nuevo gobierno, ahora, queda en manos del Partido Democrático Unionista (DUP) norirlandés. La única alternativa de May pasa por apoyarse en los diez diputados de un partido incapaz de formar gobierno en Irlanda del Norte desde hace semanas.

El Reino Unido, otrora remanso de estabilidad política, sigue contra las cuerdas desde que el brexit se convirtió en el tema protagonista de las islas. Mientras tanto y al otro lado del canal de la Mancha, los expertos de la UE continúan sentados en la mesa de negociación. ¿Se presentará alguien al encuentro antes de 2019? Por ahora, ni tan siquiera la primer ministro está en posición de responder a esa pregunta.

Theresa May y Jeremy Corbyn debaten en la Cámara de los Comunes./ CC UK Parliament