Quiero ser de los valientes.

Creación y Vulnerabilidad.

La cámara que compré en enero de 2014 se encuentra en un cajón dentro de mi closet. Esa cámara iba a ser la herramienta que iba a utilizar para por fin empezar a hacer uno de los dos proyectos de ‘vlogs’ que tenía en mente. Sin embargo, la cámara la he utilizado para grabar video sólo en 2 ocasiones. Para grabar el video con el que apliqué para ser parte de Up Global (ahora parte de Techstars), y para mandar un mensaje de felicitación en forma de video a unos amigos.

Así como nunca grabé los videos para comenzar mi vlog para ayudar a emprendedores en temas muy específicos, ni el vlog que resume los aprendizajes de libros leídos, tengo como 10 drafts en Medium que tal vez nunca publicaré. Los 2 posts que sí publiqué, nunca los compartí en mis redes sociales fuertemente.

La verdad nunca me ha dado vergüenza mostrarme vulnerable con otras personas en el día a día. Soy pésimo para el “small talk” y disfruto muchísimo tener conversaciones profundas que me hagan reflexionar, pensar, y que me saquen de mi zona común de pensamiento. Esas conversaciones no pueden suceder si no estás dispuesto a ponerte en una posición de vulnerabilidad.

Sin embargo, el crear algo desde cero y compartirlo con el mundo en general es algo que me da terror. Compartir tus pasiones, tu arte, tus pensamientos de una forma en la cual todo mundo tiene acceso a ellas y te pone en el spotlight, es algo que me incomoda de sobremanera.

Hay una pequeña voz que vive al fondo a la derecha de mi cabeza que cuando estoy pensando en crear o compartir algo me dice al oído:
“¿Para qué haces esto? ¿En realidad crees que a alguien le importa? ¿Qué valor le vas a generar a las otras personas con esto? Mejor no te pongas en esa posición. Cuídate. ¿Qué van a decir de ti? Eso que quieres compartir no es lo suficientemente novedoso ni interesante. ¿Quién te nombró a ti experto en ese tema? Ahórrate tiempo a ti mismo y a la gente que te sigue. Cuídate.”

Sé que es normal, y sé que esa voz lo único que quiere hacer es cuidarme de pasar un mal rato. En estos tiempos donde todo mundo se cree crítico y los comentarios negativos escritos desde la comodidad del anonimato están a la orden del día, ponerse al descubierto y compartir lo que produjiste te pone en una posición de vulnerabilidad increíble.

Pero después pienso en cómo una gran parte de la persona que soy ahora y de la forma en la que pienso viene de haber escuchado, leído o visto las creaciones de otras personas. Creaciones de de Penelope Trunk, James Altucher, Leo Babauta, Xavier Velasco, Patrick Lencioni, Gavin Aung Than de Zen Pencils y muchos más, me han abierto la mente en diferentes frentes.

Si bien estos personajes junto con sus creaciones me han ayudado a crecer, no se compara con la cantidad de personas a mi alrededor que están creando cosas y compartiéndolas.

Quiero ser parte de ese grupo de valientes que comparten sus creaciones con el mundo.

Quiero ser valiente como Marcella Chamorro y su podcast “Process” (del cual fui invitado hace rato, link aquí). Como Leonardo Martínez y sus fotografías, Georgina Chávez y sus ilustraciones, Santiago Zavala y su vlog, Angélica Ruiz y sus Sueños de Madrugada, La Pau y sus geniales posts, Chumel Torres y El Pulso de la República, Eli Becerril y su arte, Alejandro Núñez y su Viaje por el mundo, Stefy Cohen y su Lunes con el Pie Derecho, Pablo Montaño y su Blog Mexicano, y Daniel Medina y su música, por mencionar algunos.

Gente que admiro no sólo por ser valientes e ignorar a esa voz que me limita, si no también por la constancia y el esfuerzo que hay detrás de sus creaciones. Estoy seguro que ellos han de tener su propia voz que los intenta detener, limitar y cuidar. La diferencia es que ellos dejan que esa voz no sea siempre gane.

Siguientes Pasos

Lo importante ahora es nada más comenzar a crear más cosas. En mi caso por el momento me dedicaré a escribir más, y publicar eso que escriba. Para comenzar estaré más cómodo sabiendo que lo que voy a publicar puede que no sea groundbreaking ni lo más profundo, y eso está bien. Dejaré de pensar que lo que estoy escribiendo es muy estándar, o que la posición que tomé es muy tibia, o que en realidad no estoy aportando tanto al tema como me gustaría.

Menos pensar y más hacer.

Confío en que la gente a mi alrededor me ayudará con retroalimentación, y acepto que existe la posibilidad de que alguien piense algo negativo sobre lo que yo escriba, y eso está bien.

Para ser valiente se tiene que comenzar por algún lado. Yo lo hago en este momento dando clíck en ‘publicar’.

A.