Madrugada de viernes: sin dormir, como siempre.

Todo este choque se emociones y pensamientos me provocan ganas tremendas de gritar, llorar y tal vez hasta reír.

Te fuiste porque tenías que hacerlo. Te fuiste porque era necesario. Te fuiste porque era lo más sano. Te fuiste porque quisiste. Te fuiste y me dejaste llorando en la esquina cuadra previa a mi casa. ¿Qué podía hacer al respecto? Nada. Por eso mejor opté por dejarme dentro muchas cosas que quería decirte.

N0 te culpo, no estoy enojada contigo y mucho menos te odio. No tenías que ser tú quien me consolara. No tenías que ser tú quien me viera partida en llanto y dolor. Claro que me duele, es inevitable, por lo tanto no me digas que respire y esté tranquila. A final de cuentas ¿para qué te esfuerzas por hacerme sentir mejor?

Lo único que me ha mantenido tranquila es que tú estás bien y vas a seguir estándolo. Verte feliz también fue siempre motivo de mi felicidad. Tu emoción y tu euforia por todo aquello que te apasiona, la locura en tus ojos cuando hablabas de ello, me hacía sentir que querías compartir eso conmigo. Todo el tiempo, a pesar de mis escasas demostraciones de afecto, procuré que te sintieras apoyado y seguro. Me encanta que seas tan talentoso y exaltado a lo que te dedicas. Sé que te va a ir muy bien.

Te doy todas las gracias por todo lo que, tal vez sin querer, me has enseñado. Llegar temprano a donde quiera que tenga que ir. A ser más tolerante y procurar no enojarme tanto. No matar insectos porque ellos también son seres vivos y sienten. Abrir mi panorama musical y respetar los gustos distintos de las demás personas. Y así como tú, he aprendido a verle lo bonito a todas las cosas. Tú siempre lo hiciste y eso es algo que adoro de ti.

Te admiro como persona, como profesionista y como artista. Eres un ser humano tan completo que lo único que mereces es felicidad.

Gracias por dejarme conocerte y por compartir experiencias tan lindas contigo. Gracias por siempre respetarme y procurar mi bienestar. Gracias por quererme y por dejarme a mí hacer lo mismo. Aunque ahora que todo ha acabado, creo que ya sabemos quién quiso más. Claro que no es una competencia, pero eso siempre pasa.

Te deseo de todo corazón todo el éxito, la plenitud, la felicidad y el amor que la vida puede ofrecerte. Te lo mereces completamente. Eres un ser extraordinario.

No te digo adiós, es un hasta luego, huevín. Voy a extrañarte mucho. Vamos a estar bien. Te quiero.

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