La vie en rose

Tal vez esto sea lo más raro que haya escrito hasta ahora, pero tengo muchos días pensándolo. Y es que cada mañana que me levanto, cubierta entre estas sábanas rosas, con la cara reposando sobre una almohada del mismo color, me da la sensación de estar dentro de un útero (también he pensado en una vagina, pero eso no es muy agradable), el hogar materno del que todos hemos sido habitantes. Una razón más para sentirme segura cuando estoy en mi cama, que sin duda alguna es mi lugar favorito sobre la Tierra.

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