Segundo debate presidencial 2016: ¿elegir a un presidente o al mejor “meme”?

Hillary Clinton, Donald Trump, Martha Raddatz y Anderson Cooper en el Segundo Debate presidencial.

Si no habéis seguido la contienda por la presidencia más importante para el mundo occidental, seguramente no tenéis Internet o vuestra TV se ha descompuesto. Puedo adelantaros que no os habéis perdido de mucho, especialmente si no sois fanáticos de los reality shows.

Me gusta ver los debates presidenciales. En teoría son momentos donde los candidatos dejan a un lado el discurso polarizado para dar una versión más equilibrada de ellos mismos. Sin embargo, para este caso ha sido totalmente lo opuesto. Durante el primer debate los candidatos discutieron mucho sobre ellos y poco sobre lo que necesita el país. Esta era una segunda oportunidad para hacerlo con la claridad que no hubo en el primer debate.

Para esta segunda cita la mecánica fue un tanto diferente:

  • Hubo dos moderadores, Martha Raddatz de ABC News y Anderson Cooper de CNN.
  • Las preguntas en teoría serían realizadas por personas del público y en caso de no ser respondidas serían reformuladas por los moderadores.

Este escenario era bastante alentador, daba la sensación de que esta vez los candidatos tendrían la oportunidad de ser políticos y hablar de políticas, medidas, posiciones ante X o Y situaciones en vez de lanzarse a una batalla de insultos pasivo agresivos.

El debate abrió con esta pregunta de una profesora: ¿Creéis que estáis dando un ejemplo apropiado y positivo para la juventud de hoy en día?(Do you feel you’re modeling appropriate and positive behaviour for today’s youth?). Una pregunta POSITIVA y bastante peliaguda considerando los ataques que se han lanzado las partes durante toda la campaña.

Ambos candidatos pudieron mostrar su buen lado durante el debate, Hillary habló con empatía, se acercó a sus interlocutores y explicó con claridad lo que significa su eslogan presidencial “Stronger Together”. Dijo algo que me pareció muy interesante para rebatir el “Make America great again” de Trump: Estados Unidos sigue siendo grande gracias a… (diversidad, inclusión, amigabilidad, etc); sigamos siendo grandes. Debo aceptar que este giro de la candidata podría ayudarla a minimizar un poco el poderoso eslogan que ha manejado el candidato republicano durante su campaña.

Por su parte, Trump se concentró en la misma estrategia del debate pasado donde se dedicó a hablar sobre sus políticas, eso sí, el candidato a pesar de hablar de todo lo bueno que tiene no contestó con claridad muchas de las preguntas realizadas a su persona, por lo que era obvio que los moderadores debieron corregirlo para que contestara adecuadamente.

Anderson Cooper y Martha Raddatz en el 2do debate presidencial.

El problema de esto es que los moderadores no reformularon las preguntas para que fueran más claras, sino que las rehacían para que rayaran en la controversia, desviando la atención de lo importante a lo sensacional. Por ejemplo; Anderson Cooper en las primeras de cambio no se limitó a hacerle nuevamente la pregunta a Trump sino que le agregó algo de picante.

Después de que la persona que realizó la primera pregunta advirtiera que había niños viendo el debate, Cooper decidió que este show necesitaba el mismo tono del primero. No iban a hablar de políticas sino que se concentrarían en los escándalos de cada candidato. ¿Para qué hablar racionalmente sobre política, economía, salud pública, inmigración, si podemos dar un espectáculo?

Por lo visto esta fue la instrucción que recibieron los moderadores: el show va primero en esta carrera presidencial. Las preguntas continuamente se desviaron hacia las grabaciones de las conversaciones degradantes de Trump (locker room banter, referido así por el candidato republicano) y hacia el doble discurso de Hillary Clinton y sus más de 30 mil correos borrados durante una investigación realizada por el FBI.

Se repitió el toma y dame del primer debate, solo que ahora Trump se defendió contraatacando con los casos de agresión sexual de Bill Clinton. Nada de esto era necesario si me preguntan a mí, porque mucho de lo que discutieron no pinta nada para el contexto de esta elección. Ambos candidatos están blandiendo argumentos de los pasados de su contrincante en vez de enfocarse en el presente y futuro de los EE.UU.

Me parece una locura que este debate que tenía potencial de responder incógnitas al electorado se volviera a convertir en un mugriento concurso de quién puede arrojarle más mierda al otro. Lo más triste de esto es que quienes realmente convirtieron este debate en otro show fueron los moderadores. Es verdad que muchas de estas preguntas tuvieron respuestas, sin embargo hay que rescatarlas entre las montañas de bosta que se arrojaron los candidatos.

Se supone que el papel de los moderadores es simplificar el debate y ayudar a eliminar el excremento y distracciones que rodean las respuestas de cada uno de los candidatos, para que el electorado pueda tomar una decisión RACIONAL y no netamente EMOCIONAL.

Mientras quienes influyen y modelan la opinión pública decidan orientarse en motivar a los votantes mediante tácticas emocionales; en el mundo seguiremos teniendo a líderes de buen carisma y mal criterio, y no a personas competentes como exigen los ciudadanos pensantes.

Las personas capaces quedarán para la historia y en vez de presidentes; elegiremos al meme favorito del día, que nos hará reír por un rato y sufrir por lo que dure su mandado o hasta el más allá, se los digo por experiencia.

El meme de este discurso. Ponle una canción a este dúo.

Si quieres leer las preguntas que hicieron las personas del público entra aquí y si te sobra hora y media puedes ver el debate aquí.