Cuando le contaba a mis amigas y amigos acerca de cosas que me pasaban, me miraban incrédulos y decían que era una de las pocas excepciones que certificaban alguna regla, que les divertía escuchar mi vida y que todo parecía fantástico. La verdad es que si bien me divierto dada mi impulsividad y en gran parte a mi irresponsabilidad, las cosas están lejos de ser fantásticas. Sin embargo, al hablar con ellos veía cierto brillo en los ojos que disfrutaba como pocas veces. No estoy aquí para cambiar vidas, pero sí quiero mostrar una ventana a una realidad que es parte constante de mi vida y que no es nada del otro mundo. Cuando me dicen que quisieran conocer a alguien de una manera u otra, o ser más de un modo, les respondo que lo hagan y ya. Ese mi objetivo al escribir la serie Atados: Contar una historia fantástica y de sueños al alcance de una caminata o ida a la tienda.

Escribí el primer capítulo de mi serie cuatro meses antes de publicarla en medium, pero tenía miedo de hacerlo. Esta es, como muchas y muchos de ustedes han dilucidado ya, una obra autobiográfica… en algunas partes. La razón es que, desde que comencé a escribir de manera más “formal” hace diez años, siempre quise escribir un texto autobiográfico. Este ha de ser el séptimo intento de autobiografía y es el que más me ha gustado, pero también en el que más he mezclado fantasía con realidad. Si me preguntan si existe una Miri y una Andrea, la respuesta sería sí. Y era más por ellas que por mí que dudaba de publicar esta serie, y si tuviera que confesar, me preocupaba más lo que dijeran de aquella que me inspiró para hacer a Miri que de Andrea. Pues sepan que sí, es mi mejor amiga. Y más. El cuento lo escribí después de una tarde en la que fuimos a comer y recordar viejos tiempos. Esa tarde dije: “Carajo, amo nuestra amistad y quiero que la gente sepa que esto puede existir entre un hombre y una mujer”. Nunca me preocupó la cuestión de las morales ofendidas, pero sí me preocupaba la percepción que tendrían de ella. No porque a ella le importara, es cabrona como ninguna, sino porque sabía que ella necesita sus secretos, pues ahora tiene un novio a quien ama y quien, desde el fondo de mi corazón, espero controle sus impulsos de romperme la cara. Escribí el cuento para ella y se lo mandé. Le gustó. Tres meses después pocas personas sabían de la existencia de este cuento, “Andrea” ni siquiera supo de ella hasta la semana anterior al día en el que escribo esto, pero toda aquella que la leía me pedía continuamente el siguiente episodio. Cuando me di cuenta, eran varias las solicitudes que recibía para continuarlo y una noche, mientras platicaba con “Miri”, me dijo que había escrito su vida, donde confesaba TODO. Sé que no fue sencillo para ella, escuchaba su voz en el teléfono y sólo quería estar a su lado para abrazarla, pero pese a su voz cansada por las emociones, también la noté más tranquila. Decidí que yo también me sentiría más tranquilo si dejaba atrás algunas de mis máscaras y mentiras. Le comenté que subiría el cuento y me animó. Ella deseaba que la gente leyera nuestra historia casi tanto como yo. Considero este cuento como algo nuestro y que ustedes no leerían si no fuera por su apoyo. Honestamente nunca esperé que la gente lo recibiera tan bien como ha sido recibido. Aumentó las visitas a mi blog en más del doble. Gracias por eso.

He conocido gente pero también se han alejado personas. Sabía que heriría sentimientos, pero nunca imaginé que se ofenderían de tal modo. Esta historia se basa en Miri y Dante, pero necesitaba a Andrea para crear la profundidad que deseo. Fue también como un tributo a lo que alguna vez sentí. Las escenas en las que aparece son muy apegadas a la imagen que tengo de ella y tal vez falté a su confianza al ser tan específico. Sólo deseaba hacer sentir a quien leyera, algo que se acercara a lo que yo, pues nadie me ha hecho sentir como lo hizo. Sabía que no sería grato para ella, tampoco lo sería para mí. Pero era algo que siempre había querido hacer, de hecho lo necesitaba e iba a explotar si no contaba esta historia maravillosa.

No me siento mal por escribir lo que escribí. Sí, se basa en personas y situaciones reales. Pero lo único que hice fue colocar la realidad en una historia tergiversada y común. Experiencias que le ocurren a cualquiera y que lo único que debe hacer es decidir hacerlo. Hay un texto que les dejo aquí que explica, palabras más palabras menos, lo que intento decir.

Siamesa, gracias por ser quien eres y darme el valor de escribir nuestra historia que sí, parece sacada de un sueño húmedo. Me alegra conocerte del modo en el que sólo yo te puedo conocer, y soy feliz porque me conozcas del modo que me conoces. Qué bueno que seas real.

Wonderwoman, si alguna vez lees esto quiero imaginar que me odiarás un poco más pero que después sonreirás. Lo siento por no ser el escritor que alguna vez soñaste.


Aleksei Mora

#PalabrasDeAireYTierra

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