La niña en la ventana

Esta es la historia de una niña que miraba a través de la ventana de su escuela. Sus ojos se perdían en el cielo claro y en su rostro se dibujaba una agraciada sonrisa. En su cabecita se paseaban sueños incontables mientras jugaba a arrojarles bolitas de papel a los niños de su salón. Qué pícara la niña. Cuando los niños volteaban en busca del culpable, sólo encontraban la espalda de una dulce pequeña mirando por la ventana, soñando, riendo. Los pobres resignados se giraban de nuevo a la pizarra mientas la maestra les reprendía.

- La vista al frente niños, luego podrán conocer a su nueva compañerita. Betty, pon atención.

La pequeña volvía a poner su vista en las notas de la pizarra. ¡Qué aburrido! Pensaba. Quería salir a jugar al patio y para eso faltaba otra hora.

No pasó mucho antes de que volviera a su juego. ¡Flush! Otra bolita de papel había volado directo a la cabeza de un niño de hasta adelante, quien rápidamente se volteó a ver.

¡La vio!

La pequeña traviesa había sido atrapada en la travesura. Ella reía por lo bajo mientras veía al niño sobarse. Este por su lado igual sonreía, la sonrisa de la niña era tan pura que contagiaba.

El inocente juego siguió durante el resto de la mañana, aventando y recibiendo bolitas de papel. Riendo por lo bajo para no ser atrapados por la maestra.

Momento. La maestra voltea, Betty esconde la mano y mira por la ventana, nuevamente aguantándose las ganas de reír. ¡Esa sonrisa la va a delatar! Pero la maestra no dice nada.

Oigan, del otro lado alguien ha estado viendo a la niña durante toda la mañana. Otro pequeño del salón de enfrente ha estado volteando discretamente hacia la ventana. Le gusta esa sonrisa traviesa y quiere jugar con ella. Está seguro de que todas las veces que ha visto esa sonrisa ha sido por él y también le sonríe. Ya no puede esperar la hora del recreo, donde irá a saludar a la niña nueva y le enseñará su lonchera nueva. Mira impacientemente el reloj.

Cinco, cuatro, tres, dos…

Finalmente la campana suena y el niño se apresura a bajar corriendo las escaleras. Es regañado una vez por el prefecto, choca con un niño sexto, casi rueda por las escaleras y al cruzar la puerta del patio se resbala y cae. ¡Santo madrazo que se ha metido el niño! No importa, se reincorpora enseguida para ir a saludar a la niña nueva. Ahí cerca de los columpios la ve. Sí, es ella. Tiene su vestido rojo de tirantes y la sonrisa traviesa. Está corriendo entre los juegos aventando bolitas de papel. Quiere alcanzarla pero ve que ya está jugando con otro niño. ¿Entonces las sonrisas que hacía tras la ventana no eran para él?

Triste y decepcionado, se sentó en el pasto, sacó un cuaderno y se puso a hacer su tarea de español.


- Bien Aleks, ¿hiciste tu tarea? Pasa a leernos lo que escribiste.

Un pequeño se levanta tímidamente, camina hasta adelante del salón, abre su libreta y se prepara para leer. Voltea brevemente hacia la ventana.

- Ehm, buenos días.Este es un cuento que escribí para la clase. Se llama “La niña en la ventana”


Aleksei Mora 2011