El día que John Ingold me convenció para ser suscriptor digital de The Denver Post

El reportero ha protagonizado un alegato bien argumentado y sincero en un hilo de Twitter. “Es mi contribución en un momento vital para mi periódico”, cuenta en una entrevista.

Alfredo Casares
Jan 17, 2018 · 6 min read

Cuando el reportero John Ingold se enteró de que su periódico, The Denver Post, iba a cobrar por leer su edición digital, decidió ponerse al frente de la campaña para conseguir suscriptores. Dejó que sus compañeros de márketing y ventas se encargaran de las tarifas y la promoción y se enfocó en lo que mejor sabe hacer desde que llegó a la redacción hace 17 años: contar historias a los vecinos de la ciudad.

¿Quién mejor que un periodista para convencer a los ciudadanos? Ya lo mencionaba hace unos meses Ashley Woods, fundadora de un medio local en Detroit. “Nos toca a nosotros (los periodistas) buscar nuevas soluciones para mantener vivos los medios locales. La caballería no va a venir a salvarnos”.

John Ingold no pidió refuerzos. Se caló el sombrero, ensilló su caballo y apuró el galope a pecho descubierto. ¡Yee-haw!

The Denver Post había mantenido hace años un muro de pago que decidió abrir en 2015 para hacer accesible a la sociedad la cobertura sobre el juicio al autor de una matanza en Aurora, en el área metropolitana de Denver, que dejó 12 muertos y 70 heridos. Desde 2015 su página web era gratuita, algo que ha cambiado esta semana.

En un hilo de Twitter Ingold anuncia este cambio a sus seguidores. Lo argumenta y mantiene con ellos una conversación sincera que merece la pena leer íntegra. Les anima a suscribirse para que el periódico pueda subsistir: los medios locales no podemos vivir de la publicidad digital, necesitamos un modelo de negocio que contemple el apoyo económico de los lectores, les cuenta.

“No podría decíroslo con más claridad”, apela Ingold a sus seguidores en su relato compuesto por casi 50 tuits. “Si quieres que en el futuro haya un Denver Post en Denver, suscribirte a la edición digital es la mejor idea para estar seguro de que eso pase”.

Así arranca el hilo de Twitter de Ingold, que contiene casi 50 tuits.

Ingold publicó el hilo este lunes, 15 de enero, de modo que con el paso de los días seguro que se enriquecerá con el diálogo entre el reportero, los vecinos de Denver y otros colegas. Merecerá la pena seguirlo después de un tiempo.

¿Cuáles son los argumentos que emplea Ingold en la conversación en Twitter?

  • Comunidad. La suscripción “supone algo más que acceso a los artículos. Es una inversión en tu comunidad. El Denver Post no es tan grande como antes y no podemos cubrir tanto territorio. Eso me entristece. Pero sigue siendo el medio informativo más grande, forma parte de la historia de Colorado y genera docenas de historias importantes cada año que no puedes leer en otro lugar”.
  • Trabajos con impacto. “He trabajado aquí 17 años y durante ese tiempo he visto aprobarse leyes, muchos delincuentes han ido a prisión, se han frustrado crímenes y se han salvado vidas gracias al trabajo del Denver Post”. Ingold menciona tres ejemplos: un reportaje sobre el debate social y la votación de la ley de muerte asistida, otro sobre la atención a inmigrantes que necesitan tratamiento de diálisis y una serie sobre las zonas rurales de Colorado y el retraso que sufren en infraestructuras, una investigación que se mencionó en el discurso del gobernador durante el debate sobre el estado de Colorado.
  • El dueño del diario es un fondo de inversión. “Por mucho que en el Denver Post nos vemos como una organización sin ánimo de lucro, no lo somos. Somos un negocio cuyo propietario es un fondo de inversión de Nueva York que reclama sus beneficios cada año. La muerte nos pisa los talones”.

La redacción del Denver Post ha sufrido un importante ajuste en los últimos años, con la salida de 30 personas, y su propietario, el fondo Alden Global Capital, lo ha puesto a la venta.

  • Los medios locales no pueden vivir de la publicidad. “Podrá haber publicaciones de calidad que puedan construir un modelo de negocio basado en la publicidad digital, pero serán nacionales, con una enorme base de lectores que poder rentabilizar. Los medios locales no tenemos esa posibilidad”.
  • El modelo de pago define la calidad de los contenidos. “Piensa qué tipo de historias quieres que cubra tu diario local. ¿Incluyen galerías de fotos de la alfombra roja de los Globos de Oro? ¿Y crímenes horribles cometidos por un tipo de Florida? En un modelo basado en los clics verás muchas de esas historias”.
  • ¿Cuál es la solución? “Necesitamos unir nuestros valores periodísticos con un modelo de negocio que recompense esos valores. Necesitamos ganar dinero porque nosotros (y tú) nos preocupamos por nuestra ciudad. Esto te da la gran oportunidad de elegir cómo deben ser las coberturas informativas de tu comunidad. ¿No te gusta algo que hemos hecho? Genial, porque no eres solo un clic en nuestra web, ¡eres un suscriptor! Llámanos y te escucharemos”.

John Ingold, reportero de The Denver Post.

John Ingold reconoce que le costó sentarse a escribir para dirigirse a los lectores, explicarles que desde esta semana tendrían que pagar por leer su edición digital y argumentar por qué debían hacerlo. “Es muy duro para nosotros como periodistas tener que defendernos a nosotros mismos”, me cuenta.

En una entrevista por correo electrónico explica por qué se decidió a redactar ese hilo en Twitter y las reacciones que está teniendo. Contacté con John porque tras leer sus tuits me admiró su valentía para mantener un diálogo difícil con los lectores en unas circunstancias profesionales desfavorables: sentado en una redacción muy menguada, con la amenaza de nuevos recortes y en un diario que está a la venta. “Me ha sorprendido ver cuántos periodistas de Estados Unidos y de otras partes del mundo se han sentido identificados con nosotros al leer el hilo”, afirma.

“Me decidí a escribirlo porque creo que es un momento vital para nuestro periódico”, dice. “Como tú comentas, la caballería no va a venir a salvarnos, de modo que no podemos esperar y confiar en que un multimillonario o una fundación caritativa nos compren”.

El resultado no está garantizado, nadie puede firmar que los muros de pago van a salvar a los medios locales, pero, en su opinión, se trata de una apuesta razonable. “Este es un plan que puede tener éxito, pero todos debemos trabajar duro para que eso ocurra. Cuando tu dueño es una gran compañía y no ves otra cosa que recortes, recortes y recortes, es duro pensar que puedes tener algo que decir en todo lo que sucede. Sentí que este era un cambio tan importante para nuestro periódico que necesitaba asumir la responsabilidad de defenderlo y explicar a los lectores por qué es necesario un muro de pago. De otra forma, la gente pensará que estamos cobrándoles por lo que antes recibían gratis, y se enfadará”.

La decisión de escribir el hilo fue personal y meditada. “No diría que fue una reacción espontánea. Pasé unos cuantos días escribiendo los tuits antes de colgarlos. Intenté pensar cuál sería la mejor forma de argumentarlo a los lectores. Como decimos aquí, es preferible mostrar las cosas que solo contarlas, en el sentido de que es mejor usar ejemplos y ser muy concreto. Habíamos hablado en la redacción sobre una campaña en redes sociales para animar a los lectores a suscribirse. Así que esta fue mi contribución. Fue bastante informal, de cualquier modo. Y no se la mostré a nadie antes de colgarla”.

Respecto a las respuestas que ha ido recibiendo desde que el lunes colgó el hilo, han sido “tremendamente positivas”, asegura. “Bastante gente dijo que se había suscrito o que pensaba hacerlo después de leer mi argumentación. Me sentí sorprendido y un poco apabullado al ver cuántos periodistas de Estados Unidos y de otros lugares del mundo sintieron que ese hilo de Twitter hablaba también de la situación en que ellos se encuentran en sus periódicos. En un momento en que en Estados Unidos los medios prestan tanta atención a la cobertura de Trump, ha sido maravilloso ver que hay mucha gente que cree en el periodismo local”.

Ingold reconoce igualmente que hay lectores que no han estado de acuerdo con él y que así lo están manifestando, en algunos casos con ejemplos concretos. “Algunos se mostraron molestos por el precio de la suscripción o por la experiencia de uso de la web. Otros dijeron que no se suscribirían porque no cubrimos asuntos que solíamos cubrir y que ellos quieren leer. (Un lector empleó el ejemplo de un partido de baloncesto del equipo de una universidad local que se celebró en otro estado. Nosotros no enviamos a un reportero a cubrirlo, aunque quizá lo habríamos hecho hace un tiempo). Es difícil responder a esas quejas porque a mí también me gustaría que las cosas fuesen mejor. Pero tenemos que empezar por algo y, ojalá, con suficientes suscriptores este puede ser un nuevo comienzo para nosotros”.

Alfredo Casares

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Periodista. Acumen Fellow 2020. Periodismo constructivo. Periodismo de soluciones con impacto social. Fundador de @DNLaboratorio.

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