La edad Pan y Alioli

Ojalá y hubiera encontrado otra forma de describirla, que seguro, de haber buscado la habría conseguido, pero hay cosas que mejor aprovecharlas cuando y como vienen, es suficiente si es algo jodidamente bueno.

Son las 2:04 de la mañana y estoy solo, sentado en la cocina, con un trozo de pan recalentado, limpiando los bordes del tupper donde una vez existió una cosa llamada Alioli. En casa, es costumbre acompañar los asaderos con pan y alioli hasta que la brasa se despide del fuego como nos separamos, para siempre, jamás.

Y aunque no era momento, y lleva tiempo sin serlo, ahí están mis 1.500 gramos de seso, bueno, puede que yo tenga unos cuantos gramos de más (siempre me faltan agujeros en las gorras), preparados y listos para pensar. Ya! y el pistoletazo de salida rebotó en las 4 paredes llenas de paz y alguna que otra mancha por limpiar. Tal y como lo hace un sonar, pequeñas ondas de sonido fueron rebotando en mi cabeza, resaltando en verde todo aquello que está a punto de llegar pero nunca esta lo suficientemente cerca como para poderlo coger.

Ahora es así, los 24 son algo más complicados de lo que te cuentan, escuchas que si la edad del pavo, que si la crisis de los 30, 40, 50 pero el cuarto de siglo es una de las cuestas más pendientes que te esperan. Hasta aquí he llegado casi sin darme cuenta, un paso por delante de otro, y ahora, pan y alioli.

Que ¿qué es la edad del pan y alioli? Es aquella en la que mientras se cocina lo bueno, te dedicas a comer pan. Esto no es ni malo ni bueno, si no pierdes de vista el fuego, sino de seguro, te vas a empachar. Mi pan y mi alioli, fueron unos meses de camarero, buscando el primer trabajo buscando única y exclusivamente un aporte salarial. Y a ver, que eso esta bien que es mejor que nada, pero me di cuenta pronto, de que si seguía así, mi apetito iba a desaparecer. Llegaría demasiado lleno como para poder disfrutar de lo bueno, lo que viene después.

Es difícil, pero muy difícil a esta edad, saber a que quieres dedicarte y más aún abrirte un camino para ello, hay demasiados aranceles por el camino que pagar. Llevo ya tiempo intentando encaminarme en aquello que quiero, y lidiar con los monstruos en el presente para mejorar el futuro. Ya está decidido, aunque esté un tiempo sin comer, el pan y alioli, no volverán.