Los Siete Pecados Capitales de los Lectores

​En los primeros años del cristianismo posteriores a la resurrección de Jesús, sus discípulos enseñaron con gran rigor las palabras y leyes de su maestro, así como los principales pecados de los que estos se debían librar y contra los que tenían que luchar. Ya en los albores de la Edad Media la Iglesia Católica la cual gozaba de gran poder e influencia, mediante sus clérigos señaló uno a uno los siete pecados de los que todo creyente se debía de librar:

Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Ira, Envidia y Soberbia. Estos fueron señalados como “capitales” no por la magnitud del pecado sino porque estos, según la tradición, daban origen a otros, y cada uno estaba regido por distintos demonios.

​Pero dejando un poco la tradición religiosa, aquellos que nos declaramos lectores asiduos ¿no habremos incurrido en alguno de estos pecados? O peor aún ¿nos hemos rendido a los pies de estos siete? Veamos esta lista y que tú y tu conciencia sean los que. juzguen:

1. Lujuria: ¿quien no se ha enamorado del personaje de una saga? ¿cual de ustedes no ha tenido como invitado especial en sus sueños al flamante Christian Gray? Es común en los amantes de las novelas, donde los personajes de una historia inmersos en un apasionado romance, de pronto el lector sustituya a uno de los personajes. Esta fantasía literaria que ha muchos lectores les pasea por la mente, sea quizá el mayor pecado que se cometa cuando de leer se trata.

2. Gula: “un capítulo más y termino”, es quizá la mentira más común entre los lectores, la sola necesidad de saber que ocurre entre las paginas que separa un capítulo de otro, o inclusive, leer dos (o tres) libros al mismo tiempo, constituye una gula literaria. Aunque seamos grandes amantes de las letras, debemos saber cuando decir basta y aprender a disfrutar las páginas del libro que estamos leyendo, hay que leer despacio y disfrutar del manjar. Arrojarse a la glotonería tan solo empaña el verdadero valor de las letras y le quita disfrute a las mismas.

3. Avaricia: tienes diez libros acumulados en tu biblioteca entras a una librería y, compulsivamente, te traes más libros de vuelta. La excusa más común: “es que después se lo llevan y no vuelve más”. Es la coartada perfecta para consolar la culpa que nos carcome cuando seguimos acumulando más y más libros, y vemos como amenazantemente la lista de pendientes crece como un río en un día de lluvia. No está mal comprar libros, nunca dejes de hacerlo, pero trata de acortar tu lista a la mitad, quizá así la culpa sea menor.

4. Pereza: es regla, ley y norma, ¡los libros se terminan! Nunca se dejan por la mitad, y aunque sean aburridos hay que terminarlos por honor. Si de verdad amas la lectura este pecado capital no es el tuyo.

5. Ira: quien no ha sucumbido ante el insensible que dobla las hojas de un libro, o ante el que los marca con lápiz, o el que dobla las portadas, o el que te comenta el final sin haber llegado a él; para estos canallas está reservado el punto más caliente del infierno.

6. Envidia: busqué en la librería, en Amazon e incluso en los ebooks, pero fracasé en el intento de conseguir el último libro que mi amigo acaba de adquirir, no es envidia, es solo el deseo insaciable de no quedarme atrás, ¿envidia? No, para nada, solo estaría dispuesto a que a alguien accidentalmente se le perdiera ese libro que yo quiero.

7. Soberbia: todos tenemos ese amigo que ya leyó todo la saga, que leyó más libros que tú este año, que tiene las primeras ediciones de tapa dura y los presume en Facebook, que tiene una biblioteca más grande que la tuya, que no lee en PDF o ebooks, vaya que todos tenemos ese amigo, o quizá ese amigo seas tú ¡pecador!

Si en más de 3 te identificaste, déjame decirte 2 cosas: la primera de ellas es que vas por el camino incorrecto, la segunda es que formas parte del 99% de lectores de este mundo, en otras palabras, eres de los míos.
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