Syriza y un nuevo bipartidismo

Domingo 25 de enero de 2015. El pueblo griego vota cambio y entrega el gobierno a un partido contestatario, que hace de la oposición a la austeridad su bandera. Syriza gana las elecciones y su líder Alexis Tsipras es investido primer ministro el día siguiente. El paso por las urnas agita definitivamente el sistema de partidos en Grecia. Los votantes del país más castigado por la crisis escogen a una marca nueva, sin mucho recorrido vital, como alternativa a las políticas económicas y sociales. El ascenso de la izquierda radical inaugura una nueva era bipartidista en una sociedad polarizada, típicamente mediterránea.

Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia./ FrangiscoDer (CC)

Nueva Democracia abandona el poder. El partido conservador pierde las elecciones castigado por su gestión en los tres años previos. Su debacle es orgánica, cualitativa: el centroderecha pierde el cargo de primer ministro y cuota de representación, aunque mantiene un apoyo similar al que le sirvió para ganar en 2012. Antonis Samaras, líder de ND y premier saliente, hace referencia en la rueda de prensa posterior a la derrota a la resistencia de su formación, que se deja menos de un 2% de los votos. Liderará la oposición durante la legislatura entrante.

La gran derrotada es la socialdemocracia. El PASOK confirma un descalabro sin freno elección tras elección. Las elecciones municipales y regionales de la pasada primavera terminaron con el principal partido de la Grecia contemporánea sumido en una crisis aún más profunda. En las semanas previas a las legislativas de 2015, Yorgos Papandréu, último jefe de gobierno socialista, abandonó el partido y formó una nueva coalición. No tendrá asiento en el nuevo parlamento. El PASOK, patrimonio de la familia Papandréu en las últimas cuatro décadas, sobrevive como séptima fuerza más votada, por detrás de marcas casi desconocidas o de reciente creación.

Syriza, lejos del tradicional binomio de poder formado por socialdemócratas y conservadores, ocupa el lugar que desde los setenta pertenece al PASOK. Grecia reformula su bipartidismo. Las dos grandes fuerzas parlamentarias copan casi las dos terceras partes de los votos; el resto de partidos sobreviven sin eco y marginales, con menos de un 7% de apoyos cada uno. Guiño lampedusiano en la política helena: todo cambia para que todo siga igual, para que el poder sea cosa de dos. El nuevo establishment registra el mayor apoyo desde las elecciones de 2009, previas al rescate exterior del país. Lejos quedan los comicios de mayo de 2012, cuando los dos más votados sumaron poco más del 35% de los sufragios.

Es difícil establecer paralelismos con el resto de países del sur de Europa. Se buscan evidencias que puedan extrapolarse desde Grecia a sus vecinos. Atenas ha celebrado tres elecciones parlamentarias en seis años. La última parece consolidar un nuevo orden para los próximos años. Mientras, cada rincón del arco mediterráneo esconde a un partido propio contrario a la alternancia entre socialdemocracia y conservadurismo, formaciones con rasgos bien diferenciados en cada territorio. La new age partidista, la rebeldía contra la élite, tiene protagonistas tan diversos como Movimiento 5 Estrellas, Frente Nacional y Podemos.

Europa es un vivero de partidos contrarios a la lógica bicéfala. El sur se ha sumado tarde pero con fuerza. En Italia surgió el Movimiento 5 Estrellas del humorista Beppe Grillo, una formación contraria a la casta política de un país difícilmente gobernable y con serios problemas de corrupción y sin una adscripción ideológica definida. En España la fuerza con más empuje es Podemos, sorpresa en las Europeas de la pasada primavera y con un currículo similar al de Syriza. El próximo rally electoral en España, con cuatro citas con las urnas en los próximos diez meses, determinará el futuro del bipartidismo en España. Cabe suponer que se avanza hacia un escenario tripartito o hacia un equilibrio entre dos similar al de Grecia, en el que la fuerza más escorada a la izquierda (Podemos) reemplace a la fórmula clásica (PSOE). El Frente Nacional francés, por su parte, consolida su espacio en un ámbito nacional tripartito con un discurso chovinista y antiinmigración gestado desde la derecha extrema.

La ideología pues, no es el hilo de unión de estos cuatro partidos. Sí su rechazo al poder, a la élite, a las oligarquías, a la casta. También les vincula su respuesta a Bruselas. Sin ser necesariamente nacionalistas, abogan por la recuperación de poder por parte del estado. La convergencia en el seno de la actual Unión Europea ha dejado de ser el sueño de una parte importante de los ciudadanos del sur. Ahora, se contesta a unas políticas –especialmente económicas– antaño incuestionables. Hay críticas al conjunto (salida de la UE,…) o a alguna de sus partes (moneda común, papel del Banco Central Europeo,…).

Los problemas económicos de estos países y las propuestas exteriores de socorro en forma de rescate son pilar fundamental en el origen de su éxito, especialmente de Syriza. Desde la primavera de 2012, cuando se celebraron las primeras elecciones con Grecia rescatada, no ha dejado de crecer el número de votantes de los de Tsipras. Los próximos meses mostrarán el rumbo ideológico del partido, que ha pactado el nombramiento de primer ministro y de gobierno con la derecha nacionalista. Quizás el ejercicio de poder modere las aspiraciones de una formación que se ha demostrado voraz en la oposición. En adelante, abordará debates sobre la utilidad y el pragmatismo, los medios y el fin. Quizás, cambio de compañero a lo largo de la legislatura.