Un Mundial fundador

Álvaro de la Paz
Jul 15, 2018 · 2 min read

Emmanuel Macron felicitó a su selección por la victoria ante Argentina y el consiguiente pase a los cuartos de final. El presidente lo hizo a través de Twitter y al partido, recién terminado cuando escribió el mensaje, lo definió como fundador. Podría haber puesto manos mostrando determinación, tal vez, pero optó por tan inspiradora fórmula. La etiqueta le quedó sugerente.

Francia había ganado a la Argentina de Messi anotando cuatro goles y levantando un choque que se le puso cuesta arriba tras la reanudación. Kylian Mbappé fue el jugador más destacado. Nadie echó de menos al ausente Karim y les bleus funcionaron como se espera que lo haga una de las cinco potencias con derecho de veto en Naciones Unidas.

El gallo había proyectado sobre la hierba los valores republicanos de Francia. Tal vez aquello de libertad, igualdad, fraternidad, tal vez una llamada a la convivencia eficaz entre gentes de raza, religión y procedencia diversa. A pocos equipos de fútbol se les ha incorporado una carga simbólica tan grande como a Francia. La nación se ha mirado en el espejo de la selección y ha pretendido evaluarse a través de los resultados de la misma en los grandes campeonatos internacionales. El eterno debate alrededor de la grandeur, controversia marcadamente pesimista, tenía a los jugadores galos y sus circunstancias como epicentros.

Emmanuel Macron celebrando uno de los goles de Francia en la final./ Alexei Nikolsky

Macron ha celebrado eufórico el Mundial: sin camiseta, sí la llevó Chirac debajo de la americana en 1998, pero de pie y brazos en alto en el palco de autoridades. Miles, quizás millones, se agolpan en los Campos Elíseos. Ganó una Francia mestiza, una Francia joven, una Francia que canta La Marsellesa antes de los partidos. La imagen de la Francia que ha levantado su segundo entorchado mundial ante la Croacia de los hijos de la penúltima guerra en los Balcanes casa con la idea reformadora del propio presidente. Transversal en vez de populista; acogedora y no racista; dinámica y enfrentada a la nostalgia.

Francia se llevó el Mundial de Rusia. Se viene un nuevo intento de renovación en el Hexágono y Macron tendrá, como Mitterand con el champán de Platini y Chirac con la feliz integración de Zidane y su generación, la oportunidad para transfundir el triunfo deportivo tanto en el estado anímico de los franceses como en su capacidad política en el exterior. El Mundial como oportunidad para un tiempo nuevo en la Quinta República.

Álvaro de la Paz

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Periodista. He escrito en @lahuelladigital, @tribunadetoledo, @el_pais y @politikon_es. Política. Deportes.