La luz de la unidad — 29 de agosto de 2015

Tan poderosa es la luz de la unidad que puede iluminar el mundo entero. Hoy los jóvenes representan esa luz de unidad en la diversidad, que nos abraza bajo una misma causa, bachilleres, universitarios, jóvenes emprendedores, líderes comunitarios, profesionales, todos unidos por el ideal del progreso en libertad y el compromiso serio de respaldar la lucha por la democracia, la libertad y la familia.

Queridos jóvenes, el país vive momentos complicados, y ustedes están aquí demostrando que no son indiferentes ante el dolor que atravesamos, resquebrajados por el autoritarismo de un gobierno que ha acabado con la democracia, ignorando la voluntad del pueblo, la voluntad de sus verdaderos mandantes y encaminándonos hacia un verdadero colapso.

Ante esta realidad, es necesario el despertar de la juventud, el renacer de esa juventud visionaria que sea espada democrática de valores y principios claros, que sea valiente y aporte, proponga y sume en la construcción del país que soñamos, sin claudicar su libertad, sin claudicar a la verdad, constituyendo cambios que respeten verdaderamente la unidad en la profunda diversidad del Ecuador.

Hay una gran diferencia entre no tener miedo y ser valiente, y esa diferencia se llama acción. No se puede hacer una revolución para tener democracia. Se debe tener democracia para hacer una revolución, democracia de la que nos han despojado, democracia que hoy recuperamos, con valentía, con decisión, transformándola en la revolución del bienestar, en la verdadera democracia del progreso en libertad.

Solo existen tres maneras de alcanzar el progreso y éstas son el trabajo, el trabajo y el trabajo. No la usurpación, no la imposición, no el abuso y no la división de un pueblo que comparte el mismo corazón y el mismo deseo de vivir con dignidad, el deseo de un futuro de oportunidades para progresar y no a la expectativa de una desgracia. Ese futuro está a disposición de todo país cuyos ciudadanos decidan convertirse en guerreros, firmes, fieles a la verdad, fieles a sus familias y fieles a su patria.

La historia nos ha enseñado que las ideologías y extremismos solo conducen a los pueblos al fracaso, y nuestro pueblo no puede ni debe estar dividido un día más. El pueblo tiene que dar lo que debe dar y exigir lo que tiene que exigir, por ello exigir la libertad es nuestra tarea, porque solo es digno de ella el que sabe conquistarla y nunca deja de conquistarla. En unidad, en tolerancia, con civismo, con inteligencia, pero sobretodo con valor, con el orgullo de ser ecuatoriano en la frente, con agallas ante la insolvente tiranía. El Ecuador lo sabe y hoy los jóvenes se convierten en la fuerza que conquistará ese progreso, por esto y por más, adelante jóvenes, truene el cañón de sus almas patriotas, por el honor de ser hijos de la independencia, por nuestro futuro, por nuestras familias y por el bienestar de todo el Ecuador.

Señoras y señores.

(AH)