Latinoamérica y el mundo necesitan de la juventud — 11 de noviembre de 2015
Latinoamérica se encuentra en un proceso de transición, es necesario más que nunca fortalecer el sentimiento de unión en las nuevas generaciones, unión que debe girar en torno a valores democráticos como la justicia, el respeto, la verdad y la libertad.
La generalizada percepción negativa de la política que vivimos en la actualidad, hace necesaria la creación de movimientos activistas liderados por jóvenes decididos a tomar las riendas de los cambios.
Estos cambios deben ser trascendentales, y la única forma de realizar cambios trascendentales es rompiendo paradigmas. A esto es a lo que están llamados los jóvenes, a generar nuevas propuestas para solucionar las necesidades que el avance de la sociedad y la modernidad representan. Es necesario el despertar de la juventud que proponga más de lo que critica, que se levante a lo largo y ancho de nuestras naciones, rescatando lo que nos une y descartando lo que destruye.
La juventud está llamada a romper los paradigmas de la política sucia, del abuso y de las mentiras, está llamada a construir el puente que une el progreso con la democracia, la libertad con el respeto y la justicia con la verdad; y el primer paso para cumplir un sueño es tenerlo, entonces no dejen de soñar, no tengan miedo de hacerlo en grande y de tener aspiraciones, quien apunta a lo más alto y cree que fracasa, nunca habrá fracasado pues el verdadero triunfo consistirá simplemente en intentar.
Ser diferente, ir más allá, hacer más por los demás que por nosotros mismos, mirar todo siempre desde la perspectiva del desarrollo, comprender que nuestra comunidad, nuestra ciudad, nuestro país y hasta el mundo nos necesita, son las misiones que todo aquel que quiera generar un verdadero cambio debe cumplir.
No busquen solamente la aceptación de la gente, aquellos que tienen ideas no necesariamente son vistos con agrado, porque desafían el orden establecido. Serán criticados, amados y odiados por ser quienes son y por pensar de la forma en que piensan.
Sean valientes, el mundo necesita manos y mentes trabajadoras y decididas, creativas y eficientes, para poder dar marcha a soluciones que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos, traspasando fronteras y recordando que sin ellas, todos seguimos siendo humanos.
No duden de sus capacidades, el solo hecho de estar aquí presentes ya los hace diferentes, hay algo dentro de ustedes que los puso aquí y ahora, no dejen que eso muera, no dejen que la rutina, la cotidianidad y los problemas los conviertan en seres conformistas de la realidad en que vivimos. Podemos cambiarla, pero eso solo depende de la disciplina y firmeza en el cumplimiento de las metas que nos propongamos, no desmayen, no decaigan y busquen a otros que como ustedes, se sientan inconformes con las injusticias, estoy segura de que éste es el momento de la juventud y de que estamos para apoyarnos, para trabajar juntos y para salir adelante.
Latinoamérica y el mundo necesitan de la juventud, de su compromiso y de su liderazgo, de sus iniciativas para superar la pobreza, el desempleo, la inseguridad y la desconfianza a través de un verdadero progreso en libertad, que desemboque en el principal objetivo de todas las naciones, la democracia. La verdadera democracia de las ideas, de los derechos, de las oportunidades, pero sobretodo, la democracia como ideal por el que los países deben hermanarse para convertir a la región en fuente de crecimiento y palpable bienestar.
El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista el miedo teniendo un sueño lo suficientemente grande como para que ese miedo se consuma. Soñemos en grande, soñemos con un Ecuador mejor, con una Latinoamérica verdaderamente libre, democrática y justa.
Muchas gracias.
(AH)