Con un termo de café rebosante en Pinot Noir proveniente de una caja caliente de cartón un lunes a la medianoche escribo el primer perfil de la serie:

"Lo que algunos le llaman America”

En el país de las oportunidades, de la libertad y de los grandes sueños por realizar existe también -para algunos, muchos- una transgresión no tan silenciosa a la infancia. En lo que va de sus escasos cinco años en esta vida ha cambiado de hogar tres veces, además de haber sido separado de sus padres "incapaces" de atenderlo fue también separado de su hermano a quién no ha vuelto a ver desde hace ya más de un año.

Me recibió tímidamente la primera vez que lo vi, escondido detrás de las piernas de su madre más reciente. Los próximos días que pasamos juntos se desenvolvió poco a poco y me probó para ver si me quebraba. Al final de la primera semana se acostumbró al nuevo cambio en su vida: mi aparición.

Cada día descubro un poco más de el cómo por ejemplo: tiene una oreja perforada la cual todos desconocemos el motivo, es el más curioso para comer, quiere probar todo y le gusta todo. La única razón por la que hay cereal en esta casa es por el. Porque él lo pidió, en su primer hogar era lo único que comía, en el segundo se lo prohibieron y en este tiene la libertad de comer lo que le plazca lo que resultó mejor.

Su piel es la más reseca de todos en esta casa, se tiene que bañar un día sí un día no y después embarrarse crema en todo su pequeño cuerpo. Su risa es la más estruendosa de todas en esta casa, se escucha en los tres pisos que habitamos. Es el más ordenado y le gusta saber donde están sus cosas para no dejarlas atrás.

Considera que tiene demasiadas cosas con que jugar por que además tiene las de sus hermanas y sobre todo tiene hermanas con quien jugar.

Este pequeño hombre me desquicia durante el día, cuando me grita que me regrese a mi país, cuando me dice que no me entiende cuando le hablo, pero a la hora de dormir me pide que le lea y en el coche canta conmigo las canciones en la radio y son esos momentos en los que sentimos empatía uno por el otro.

Mientras él continua siendo un niño en un nuevo hogar, yo le lavo la ropa.

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