Todo lo que nunca te dije

160216

perdóname por llenarte de adioses y no irme,

perdóname por querer permanecer en ti cuando te parabas en la puerta

y te pedía que te quedaras,

perdóname por no ser suficiente, por acabarme las manecillas, los minutos,

perdóname por no poder salvarme.

perdóname por tener tan presente tu nombre y tus manos,

por relamer los recuerdos incrustados,

por querer seguir siendo parte de tus segundos y completar tus relojes,

perdóname por no saber que hacer con tanto, y a la vez con nada, perdóname…

perdónate por no hacer que fuéramos suficientes,

por abandonar la incoherencia de la palabra y el “gusto de nos”

que nos perdone la poesía por dejar de escribirnos y que por favor no nos extrañe el tiempo.

te dejo,

te libero de mi, de mis deseos e ilusiones,

de mis desfases en el tiempo, de las mil canciones y letras, de toda la tinta de mi cuaderno…

te libero de mi y mi mal genio -como dijo alguna vez un sabio-

te libero de este todo que deseas convertir en nada,

para que te encuentres de nuevo con la poesía y te hagas de otros relojes.

te libero,

hoy te lleno de adioses, de despedidas,

hoy te regalo esta última tinta, y esta mano cansada de buscarte dentro de mi,

ya le dije a mis dedos que vuelvan a ser mios, que ya no se vean de lejos,

que ya no se sientan ajenos.

hoy,

te verso de lejos para poder después besar tu recuerdo, y ser libre.

te regreso tu mar que guardaba impaciente,

me vacío los bolsillos para quedar vacía de ti.

no te quiero seguir llevando a rastras de mi lado,

por que ahora me pesan demasiado tus minutos, que ya no son nuestros.

ya no hay espacio, ya no beso al tiempo…

hoy,

te libero y abrazo el adios,

hoy, perdóname,

hoy no cabe mas el hoy.

hoy,

te dejo en el ayer, los ayeres, azules y verdes, moradinos y absurdos,

hoy me voy sin nuestro vocabulario, que inventamos riendo, por que ya nadie lo entiende.

y como dice el buen Cortazar, si me encuentras en algún recuerdo abrázame que te extraño.

pero te libero, de mi mente, de mis manos, de mis ojos, de mis versos, de mis minutos, mis relojes y destiempo, mis silencios y mi sal, te libero de mis ganas de -quédate conmigo- te libero de mí

y que me abrace la tristeza.