Se desvanece tu Dios con tus palabras de valores

La vida no deja de sorprenderme y las esperanzas de que el mundo sea tan noble como imagino disminuyen.

La gente sigue hablando de valores sin ellos, juzgan sin conocer o solo por un momento vivido o leído, la gente carece de lo que tanto presumen. Hablan de valores, dignidad y sobre todo de Dios pero a dónde llegan es a difamar y insultar sus propias creencias. Si creyeran tanto en Dios y en su amor, ese orgullo de ser mejores que los otros o del saber que todo estará bien no salieran a flote en cada momento difícil o para mí un momento inoportuno. Tampoco, no dirían palabras que hieren a las personas cercanas y muchos menos a terceros. Y es que los errores son de todos y si hablan bajo la palabra de Dios, deben recordar cuando ellos también cometieron un error. El perdón del cual Dios nos habla, el perdón que también suplicaron cuándo cometieron un error y el mismo perdón que él nos dio desde Adán y Eva.

Porque hay tener mucho más allá de coraje para insultar a personas que no conoces, y mucho más a personas por las cuales sientes aprecio o amor, porqué un error no mata el amor por Dios.

Y así mismo me pregunto: ¿A donde van todos los sentimientos cuando «la cagas» ¿desaparecen? o simplemente te ciegas e insultas a

¡ya basta! de que la gente hiera a personas inocentes por una apuñalada a sus espaldas, que juzguen sin conocer la verdad o sin razón. Porque en el amor de Dios hay perdón, hay esperanzas, hay honestidad y sobre todo no se juzga.

Es triste como tendré que acostumbrarme a que el mundo no tiene el mismo corazón o valores que yo, que no creen en la comunicación directa, en resolver las cosas de frente, en no juzgar sin conocer ambos lados, en hablar por hablar y en que no están aquí para ayudar al prójimo o para llevar la palabra de Dios como se supone. Pero recuerda que si sigues hablando de Dios luego tendrás que pedirle perdón por tus actos y el recordará cuando tú lo negaste el perdón o juzgaste a otros ante sus ojos por coraje y egoísmo.