Aspectos éticos de la clonación

La clonación a pesar de ser uno de los mayores descubrimientos en el campo de la ciencia, tecnología y la medicina en las últimas décadas, posee cierto rechazo por una gran parte de la población por involucrar cuestiones éticas que obstaculizan que el método de la clonación pueda ser utilizado libremente a futuro.

Para iniciar este artículo es importante definir el concepto de ética y bioética para poder analizar su relación con respecto a la clonación. La ética según José Carlos Bermejo y Rosa María Belda (2006) consiste en “El tipo de persona que se ha elegido ser. Tiene que ver con el ámbito de libertad, autonomía humana y propio proyecto de vida personal pero también involucra la formación del ser humano debido a las elecciones que ha hecho en su vida humana y configuran su persona”. Esto quiere decir, que la ética es aquella formación que ha tenido una persona a través de vivencias y costumbres para lograr dirigir su vida y tomar sus propias decisiones.

Miguel Ángel Irrigaray explicaba la ética de esta sencilla forma: “La ética existe porque existen seres humanos libres y, por lo tanto, responsables de sus actos, para bien o para mal. Los animales, que se rigen por el instinto, no tienen ética (entre otras cosas, porque no saben discernir los conceptos de bien y de mal; por ello no pueden hacerse responsables de sus actos)”.

El concepto de bioética según José Carlos Bermejo y Rosa María Belda (2006) es “Una rama del saber que sirve de las ciencias biológicas para mejorar la calidad de vida y que reflexiona en torno a los retos que plantea el desarrollo de la biología a nivel ambiental; pero también como ciencia combina el conocimiento biológico con el conocimiento de los sistemas de valores humanos”. La bioética entonces crea un vínculo entre aquellos avances de la ciencia que pueden generar un cambio en la calidad de vida de las personas y la relación que tienen con la ética de cada persona.

Por lo tanto, la clonación humana al tratarse de un avance que involucra la vida de las personas e interactúa con aspectos como su libertad, autonomía o autodeterminación involucra a la bioética en todos los aspectos. A partir de ambos conceptos se comenzará a analizar la ética en la clonación desde el punto de vista de clonación humana reproductiva y no reproductiva.

Clonación humana reproductiva

El tema de la clonación humana para fines reproductivos ha generado un debate ético importante. La clonación humana significa la creación de un ser humano a partir de otro a través de un método no convencional, o sea que su forma de reproducción no involucraría una combinación genética por parte de una mujer y un hombre sino de un solo individuo, rompiendo completamente con la forma “natural” de reproducción. Esta inserción de la ciencia en procesos ya biológicamente establecidos crea rechazo ya que muchas personas lo ven como una amenaza por parte de la ciencia, como un fenómeno que podría quebrantar la naturaleza del ser humano. Según Enrique Iáñez existe un “temor de que nuestras creaciones tecnológicas nos sobrepasen y dominen, una idea sistematizada por las recientes aportaciones de la filosofía y sociología de la ciencia y la tecnología”.

Esta corriente de pensamiento se podría denominar como la primera discusión que circula sobre la clonación en el aspecto humano ¿Podría la clonación humana reproductiva sustituir a la reproducción humana tradicional? ¿Podría la clonación humana reproductiva acabar la variabilidad genética de los seres humanos? La respuesta es que a pesar de que son preguntas inciertas debido a que se tratan de cuestionamientos a futuro, la clonación para reproducción humana sería utilizada en casos meramente necesarios como es el caso de la infertilidad, esto quiere decir que se necesitarían muestras médicas y la existencia de reglamentos legales para poder acceder a este método. Además desde el punto de vista de la bioética, este procedimiento tendría que ver con la voluntad de cada individuo, autonomía y decisión propia, o sea que ningún ser humano que no lo desease podría ser sometido a una clonación reproductiva o reproducirse a través de ella.

Seguidamente, existe otra discusión con respecto al tema que radica en la idea de que el ser humano podría “perder su individualidad al tratarse de ser una copia idéntica de otro”. La respuesta es que a pesar de que la persona cargaría con conductas genéticamente heredadas como el carácter no se podría eliminar su individualidad ya que esta se compone de las experiencias, pensamiento, decisiones y otros factores que inciden en la creación un ser humano distinto al resto. Sin embargo, y como bien lo defiende el autor Enrique Iáñez “a un ser clonado se le impondría un genotipo ya experimentado por otra persona” ¿Qué quiere decir esto? Que la persona poseería un amplio conocimiento previo de sí mismo y se brincaría un gran proceso de autodescubrimiento que es esencial para la formación de personalidad y de autoestima, básicamente la persona podría sufrir problemas psicológicos y sociales al verse limitado en el descubrimiento de ciertas características de sí mismo. Esto llega a cuestionarse a la bioética si realmente es necesario que un individuo tenga que pasar por tales problemas de identidad necesariamente, además si la ciencia sabe de antemano que la persona sufriría esto el hecho de traerlo al mundo atentaría contra el derecho humano de la dignidad e integridad.

Otro tema que genera cuestionamiento es limitar o privar al individuo de la filiación, o sea del derecho jurídico que existe entre dos personas donde una es descendiente de la otra, sea por un hecho natural o por un acto jurídico, según Savater (1998) se limitaría el orden simbólico del origen masculino y femenino que es sumamente importante para el desarrollo psicológico del individuo.

Ante tales enunciados se cuestiona nuevamente ¿Tiene derecho el ser humano a imponer su genes sobre otro? ¿Sería moralmente correcto traer a un ser sabiendo que tendría problemas psicológicos durante su desarrollo? ¿Tiene la ciencia derecho a incidir en un orden naturalmente ya establecido y de casi perfecto funcionamiento? ¿Son más las ventajas o las desventajas?

No hay duda de que tales cuestionamientos dudarán en debate durante muchísimo tiempo más, pero una realidad irrenunciable y un avance científico desenfrenado es necesario razonar antes todas las posibilidades que la clonación indique y su posible influencia en la ética de la sociedad por lo que no se puede dejar de lado la necesidad de crear una normativa jurídica que regule y legitime tal práctica para garantizar el bienestar del ser humano, que es el fin dogmático de la bioética.

Clonación humana no reproductiva con fines terapéuticos

El caso de la clonación terapéutica (que es aquella utilizada para curar enfermedades genéticas, degenerativas y autoinmunes, como el mal de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, la fibrosis quística y el lupus, entre otras) posee un menor rechazo pero no por esto menor discusión.

También existe la posibilidad de la clonación de órganos que además, posee la ventaja de poder comparar las similitudes genéticas previamente entre el donante y el receptor para lograr una mayor efectividad quirúrgica debido a la mayor probabilidad de que el organismo receptor acepte el órgano. Además se pueden clonar el órgano sano de una persona para sustituirlo por uno enfermo de la misma persona, también se pueden clonar y sustituir tejidos.

Otro aspecto de la clonación terapéutica es que ha logrado salvar la vida de muchas personas a través de la clonación de células. Sin embargo, de este tema se desprende la primera discusión ya que muchas de las células utilizadas para el procedimiento son células embrionarias, utilizadas además para fines investigativos.

Desde el punto de vista de Antonio Pardo en su artículo “Consideraciones éticas de la clonación terapéutica” indica: “El sesgo de la información recibida por la opinión pública, y por los enfermos teóricamente beneficiarios de las llamadas técnicas de clonación terapéutica, es brutal […] El resultado es la apreciación benévola de una técnica que, básicamente, consiste en crear unos seres humanos para destruirlos y, teóricamente, curar a otros con sus restos.” Sin embargo, según muchos científicos y fundamentado por el abogado Hubert May “el ser humano es ser humano hasta que nace”. Por lo que se dejan ambas posturas abiertas.

A pesar de esto, si hay un punto interesante de defender y es el sesgo de información, desde el punto de vista jurídico y bioético, cada persona que se someta a un procedimiento para que se le implanten células para su curación debe tener total conocimiento de todos los aspectos científicos que están involucrados, para que quede a decisión de cada persona si se someten o no al procedimiento.

Conclusiones

La ciencia y la tecnología es una realidad que se debe aceptar. La ciencia está avanzando cada día hasta el punto en que el ser humano podría idear la forma de crear por sí mismo vida humana. Ante todos estos avances es normal que surjan dudas o temores ante la posibilidad de que la ciencia llegue al nivel donde la tecnología supere al ser humano y que esto ocasione que las personas pierdan la ética o que provoque un quiebre o desorden en la estructura natural de las cosas o de la vida.

Ante un avance inevitable, muchos grupos de oposición debido a razones éticas, políticas o religiosas han intentado limitar u obstaculizar el avance científico para frenar un posible caos que aún no se ha desatado, he incluso es posible que no suceda. La solución a esto jamás es detener el avance científico, pero si es fundamental crear cohesión social y expansión del conocimiento, todas las personas tienen derecho a saber que está haciendo la ciencia pero no a detenerla ¿Qué permitiría la cohesión o movimientos sociales o la inserción de ética o bioética en estos temas? La creación de normas o regulaciones, si bien la ciencia aún no es una amenaza en algunos aspectos podría llegar a serlo y sería imprescindible crear normas jurídicas que garanticen la aplicación correcta de esta.

Sin embargo, en la actualidad la ciencia está creando y expandiendo los derechos; la fertilización in vitro, por ejemplo, ahora se trata de un derecho humano. No se puede descartar la opción de que la clonación se convierta en un derecho más adelante.

La solución es permitir que las personas a través de debates logren llegar a una congruencia que permita que la ciencia se desarrolle cada vez más y a través de su autonomía decidan si aplicar la ciencia en sus vidas. La ciencia que se aplique a todo ser humano debe garantizar su bienestar pero jamás detener su avance por incongruencias sociales.

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