Travesía
Todo empezó después de un salto al vacío (realmente solo 10 metros). Era una mañana de abril en un lugar mágico de mi país (Colombia) su nombre es Río Claro, en el departamento de Antioquia. Después de caminar media hora desde la entrada de esta reserva natural se encuentra una “plataforma” de salto al río desde 1̶0̶̶ 8 metros, al mirar abajo se siente mucha adrenalina. Supuse que no era peligroso pues no hay indicaciones de que así fuera y quise hacerlo, no lo pensé dos veces solo me llené de valor y mientras caminaba hacia el borde me decía a mí mismo “Si lo voy a hacer da lo mismo que lo piense durante un segundo o durante media hora”. Así que lo hice, simplemente salté, ya no podía regresar. Después de esa experiencia en mi mente sigue presente ese sentimiento de que nunca estaré totalmente preparado para algo, pero si realmente vale la pena no tiene sentido esperar.
Así que hace un mes nuevamente tomé una gran decisión, dejé un trabajo estable como ingeniero en una multinacional de desarrollo de software para perseguir un objetivo mucho más ambicioso: Crear mi propia empresa, desarrollar las aplicaciones y plataformas con las que sueño. Tomar esta decisión, al igual que la de saltar no fue fácil, tenía miedo de lo que podía pasar, sentía la presión de mi familia por continuar en un trabajo que para muchos es soñado, un muy buen sueldo, un excelente jefe, muy presión laboral, en fin. Sin embargo sentí que estaba estancado, haciendo lo mismo día a día, utilizando tecnologías que ya no me interesaban, una rutina que poco a poco se hizo imposible.

Me pregunté si ese era el sentido de la vida, hacer lo mismo a diario, ahorrar dinero e ir adquiriendo cosas, un carro, un apartamento, salir de vacaciones, conseguir un aumento y ser ascendido de cargo. No es el camino que quiero seguir y finalmente decidí “saltar”, decir “no más”. Lo que realmente quiero es sujetar las riendas de mi vida, afrontar el miedo, aprender y apostarle a mis ideas, a entender rápido si estoy en la vía correcta e intentarlo de nuevo y no estar pensando eternamente qué hubiera sido si… Por que cómo dijo el filósofo Baruch Spinoza: “El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable.”.
Ahora lo estoy viviendo, después de tomar unas vacaciones de 15 días entre Medellín, Cartagena y San Andrés, he ido diseñando la primera versión de la aplicación que ayudará a conectar a personas especializadas en muchas áreas con quienes los necesitan, más adelante irán viendo de qué se trata, aún me faltan algunos conocimientos para desarrollarla y para adquirirlos le he apostado a estudiar con la plataforma de Platzi porque aunque soy ingeniero de sistemas he decidido estar en la vanguardia de la tecnología y creo que allí es el lugar correcto para aprender lo nuevo, en especial me llama la atención todo lo que está pasando en el entorno de JavaScript con Node.
Así que manos a la obra.