Crónica de un olvido

DIA 1

La ciudad está llena de gente como siempre pero le falta algo. No sé qué es. Creí verte el otro día en la esquina esperando el semáforo para cruzar la calle como siempre que venías a visitarme. Quizás me esté volviendo loco, quizás lo que me falta seas tú. A donde quiera que voy me tropiezo con la gente y me pierdo, me pierdo todo el tiempo.

DIA 2

Esta mañana perseguí a una completa desconocida por tres cuadras y media hasta que me di cuenta que no eras tú. Grité tu nombre pero no volteabas y cuando te alcancé, me sonrió de manera indulgente y me dijo ‘’creo que te has equivocado de persona’’. Pues no. Ella fue la que se equivocó al no ser tú. Al final ya ni recordaba hacia donde me dirigía así que volví a casa.

DIA 3

Cuando llegué a casa hoy me pareció escucharte cantar. Busqué en todos los rincones, te lo juro, pero no te conseguí en ninguna parte. En lo que dejé de buscarte, volví a escucharte. Qué extraño ¿no? Estuve toda la tarde así, echado en el sofá, debatiéndome entre buscarte de nuevo y quedarme sentado escuchándote cantar. Al final me tuve que levantar porque me dio hambre y fue cuando me di cuenta que se me olvidó hacer lo del trabajo. Seguro tendré que hacerlo mañana a última hora.

DIA 4

He renunciado hoy al trabajo. Ya no soportaba igual al viejo que siempre grita y esta mañana me dijiste antes de salir que para qué iba a seguir en un trabajo que me hacía miserable. Tienes razón, me siento mejor, mucho mejor. Tú siempre tienes la razón. Te iba a dar la buena noticia pero te esfumaste en lo que te rodeé con mis brazos. ¿Y entonces corazón? No puedes seguir jugando a hacerte la desaparecida. Yo te veo, sé que te veo. Estás aquí, en algún lado de la casa, en alguna habitación cuya existencia desconozco.

DIA 10

He aprovechado de buscarte en estos días que no he tenido nada que hacer. Busqué hasta debajo de la última mota de polvo y no estabas. Así que, seguro de que habías salido a hacer algo, salí yo también tras de ti. Pero la ciudad es tan grande, corazón, y está tan llena de gente que me sonríe con indulgencia y me dice que me he equivocado de persona. Pues todos ellos se han equivocado. Dos o tres (o quizás veinte) me llamaron loco. Yo no sé por qué si a todas estas la locura es una cosa subjetiva. Eso me lo dijiste tú. ¿Ves, corazón, que sí aprendí algo?

DIA 30

Ya ha pasado un mes, corazón, y sigo sin encontrarte. Pero te veo, te juro que te veo. Mis amigos dejaron de llamar, mi familia dejó de preocuparse y yo he dejado de comer. Te veo caminando cuando me asomo a la ventana. Te veo fumando en la cocina cuando me acuesto en el sofá. Te escucho, te juro que sí. A todas horas hablo contigo, a todas horas te escucho cantar. La ciudad está llena de mil copias de ti, de mil fantasmas de ti. Quizás sí me he equivocado esta vez porque ahora todos son tú excepto yo.

DIA 730

La ciudad no está ni vacía ni llena, simplemente está. Conseguí un nuevo trabajo y hace tiempo que me cansé de buscarte. Tengo al fin el grato placer de informarte que ya no recuerdo ni tu nombre, corazón.

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