México, la ciudad que te atrapa.

Visitar México es peligroso y nocivo porque siempre vas a querer quedarte, habrá mil cosas que no pudiste conocer en el primer, segundo o tercer viaje y tendrás esa necesidad de regresar pronto. Una ciudad con contrastes, afectada por la contaminación que te hace arder los ojos o bien la nariz sangrar, pero que no importa, porque estás en la ciudad más grande del mundo donde se mezclan sabores, olores, nacionalidades e historia.

Tráfico pesado dependiendo de la hora, el metro lleno de gente que carga cansancio, problemas o bien, van como robots rumbo a su trabajo, donde sos uno más pero sabés que dentro de esas miles de cabezas hay muchas historias por contar. No importa que los pies duelan, hay que caminar y caminar, conocer cada rincón de la ciudad y captar con la vista cada mínimo detalle que hacen especial a este lugar.

Es increíblemente barato salir a cenar, a diferencia de Costa Rica que por una cena para dos personas el precio no baja de los $20, en Ciudad de México se come por menos que eso, es saber a dónde ir y darse la oportunidad de probar nuevos sabores, sentir el picante y brindar con una cerveza. Actividades hay muchas por hacer: ir a ver las luchas, caminar por la avenida Madero, detenerse en el Zócalo y admirar su grandeza o levantarse temprano y poder hacer un tour a las pirámides de Teotihuacán; museos, zoológico, Chapultepec, etc. Opciones hay es solo planificar bien el tiempo.

Siempre habrá una excusa para volver, conocer gente, sentir la vida de esta ciudad y amar la amabilidad de su gente, que te hacen creer que estás en casa. A México hay que regresar las veces que sean, llenarse de experiencias, vivir en persona cosas que se quedarán por siempre con vos.

Ojalá esa ciudad me atrape hasta quedarme viviendo en ella porque lo malo de México es tener que esperar a volver a estar ahí.