Mundo de ilusión
Él se levantó como cada mañana, miró por la ventana y el cielo aún permanecía oscuro, el silencio abundaba y los pájaros aún no cantaban como de costumbre.
Al salir al ambiente, notó que el tiempo se había detenido… las personas estaban paralizadas, y el viento no corría.
— ¿Qué pasa?— Se preguntó el joven con asombro, se dió cuenta que estuvo viviendo en un mundo irreal que él mismo había creado en su mente, donde todo era genial y la gente maravillosa, pero no era más que una ilusión que había llegado a su fin y lo obligaba a despertar a la verdadera realidad donde él estaba realmente sólo y dependía de si mismo para vivir y no de la gente falsa que le rodeó en su mundo imaginario.