Siento un peculiar deseo, algo individual, algo egoísta. Tengo un deseo de orden, cuidado y humanidad sin cadenas. Quiero un lugar de meditación, de control y de razón. Busco convivencia armoniosa y cohesiva.

Hay quien, a mi deseo, lo llamaría paz. Hay quien lo llamaría imposible. Y quien me diría que me deje de vainas y me ponga a trabajar.

Mi deseo es egoísta porque es aparente que conseguir algo así solamente se podría si todo individuo pensara igual. Es egoísta porque me rehuso a creer que la destrucción, la guerra, es consecuencia de la diversidad intrínseca que tiene la humanidad. Me obligo a no creer que valores humanos, tan bellos, producciones del mismo ser humano, como la fe y el arte, sean fuentes de guerra y de llamas. Me abstengo deliberadamente al reconocimiento de ese evidente hecho.

Soy joven y ciego, limitado e ignorante. No juzgo a los autores de estas perpetraciones, dado que no conozco sus vidas ni sus mentes y estoy mucho más lejos de entenderlos. Sin embargo, quiero conocer esas cosas, y entender porque es tan difícil que mi deseo se cumpla.

De nuevo, soy joven y ciego, y quizás idiota. No sé de lo que hablo, muy apenas sé de lo que pienso. Quizás, con estas circunstancias, es mejor no saber, desconocer y simplemente mostrar simpatía y apoyo en silencio, desde mi ciega vida a salvo. Quizás, con estas circunstancias, la ignorancia sí sea una dicha.

A single golf clap? Or a long standing ovation?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.