Rulo y la Contrabanda.

Hace unas tres semanas, tuve la oportunidad de asistir al segundo show de Rulo en Bogotá y quiero compartirles mi experiencia.

Foto de Andrés Leyton Q. 06/06/2015

Caía la tarde el pasado 6 de junio, con un poco de frío el día nos decía a las cientos de personas que estábamos en la fila, que ya era hora de avanzar.
Nos dejaron ingresar al teatro Dowtown 727 a las 8 p.m, el evento de por si ya estaba un poco retrasado de tiempo, puesto que la apertura de puertas estaba programada para las 5 p.m, pero no fue así.

La paciencia de las personas en la fila no la agotaba ni el frío que azotaba esa tarde a Bogotá, y algunos decían que no era algo que no pudiese arreglar un par de cervezas o un simple cigarrillo. Y era cierto, el tiempo para todos empezaba a correr más rápido, y la emoción al moverse la fila ya se empezaba a notar mientras algunos grupos de amigos empezaban a corear las canciones que se escuchaban desde afuera mientras Rulo y su Contrabanda hacían su última prueba de sonido para entrar en acción.

Una vez dentro solo había que dejarse llevar por las letras, saltar y si se presentaba la ocasión, tomar un par de fotos o vídeos, para el recuerdo.

Foto de Andrés Leyton Q. 06/06/2015

Llegó la hora, salió Rulo al escenario.
A mi parecer, es un tipo con un carisma impresionante, calmado en las canciones que hay que serlo y sobre todo muy abierto a su público.
Es ese tipo de persona que puede ir por la calle teniendo un poco de “fama” encima y no le interesa. Le interesa realmente que el seguidor quede augusto con la imagen que se llevo de él al conocerlo, y en pocas palabras palabra como dirían en su España; un tío de putísima madre.

Empezó el show él solo con “A solas” y al acabarse ésta empezó a salir la Contrabanda; con ausencia del bateria, pero esto no iba a ser impedimento para que el toque que habían programado para Bogotá se cancelara.
Rulo dijo:
“Entre nosotros estaba clarísimo que no íbamos a cancelar éste show aunque nos cayera la plaza de toros encima de la cabeza. ¿saben por qué? Porque yo ya soy medio colombiano.”

La segunda canción fue “No sé” y vino acompañada de la emblemática presentación de la banda:
“DESDE REINOSA-CANTABRIA, RULO Y LA CONTRABANDA.”
En lo personal, en ese instante me dieron unas ganas absurdas de llorar, pues me había preguntado mucho días; qué se sentirá presenciar solo ese pedazo del show, y a decir verdad eran lágrimas sinceras. Habría estado muchas veces mirando sus presentaciones detrás de la pantalla maso menos por unos tres o cuatro años.
Exactamente es una sensación que no se puede describir a través del papel y que solo se puede contar sin que el receptor sienta la misma emoción que se vivió en el instante, en la mente me dije: ¡DE PUTA MADRE HABER ESCUCHADO SOLO ESO!

Pero no podía irme a casa solo con la presentación, mi cabeza tenía el propósito de al menos escuchar dos o tres canciones de La Fuga, y pues fue así: “Majareta, Por verte sonreír, Balada del despertador, Buscando en la basura y Pa’qui Pa’lla.”
También me emocionaba mucho escuchar canciones de Rulo y la Contrabanda, y canté todas, menos dos que no había revisado bien.

Acabó el concierto con “La cabecita loca” y con una promesa a su fiel público colombiano:
“No se olviden de nosotros, porque nosotros a pesar del whisky, tenemos memoria… yo soy un puto desgraciado que solo sabe cantar y hacer canciones. Y EL AÑO QUE VIENE, VOLVEMOS. HASTA ENTONCES.”

Foto de Andrés Leyton Q. 06/06/2015

Con un poco de cariño y aprecio todo el público despidió a Rulo y la Contrabanda cantando “El vals del adiós” para así culminar la noche.
La banda una vez más quedó encantada de su público colombiano, de la gente generosa que organizó el evento y con muchas ganas de volver el año entrante con nuevo álbum a tierras colombianas.

En ese punto de la noche, salí del teatro con una sonrisa y un nudo en la garganta de nostalgia; había visto a Rulo, pero seguramente no quise hacerlo solo, me sentí mal y un poco aburrido de pensarlo, pero no iba a aguar la fiesta y la emoción que mi alma tenía. Oí muchas risas, vi sonrisas, parejas dándose afecto al acabar el evento, y otros cuantos tirados en andenes intentando recuperar el cansancio. ¿Pero acaso importaba? — No.
Había sentimiento de felicidad y armonía en la calle y eso era lo único que importaba.

Foto de Vero Aroca 06/06/2015

Me voy cantando el vals del adiós… Para mi asistir a conciertos, poder escribir y transmitir alegría y mantenerme vivo es una pequeña felicidad que nadie más va a entender.

Espero a usted, señor lector le haya gustado. Y si siempre escribí lo mismo, me disculpa, me dan nervios y un poco de miedo. Pero me salió algo que considero puede ser interesante.
Hasta aquí una historia quien sea que me lea, no olviden echar un vistazo a mi canal de Youtube, hay vídeos de varios conciertos (y por supuesto está el de Rulo) a los que he podido ir.
Hasta otra historia…

https://www.youtube.com/channel/UCX04sI1gXi7xRNr52T8CFlA

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