Es una pequeña que lleva por nombre Lucía, su padre a quien cariñosamente le dicen Marciano me encomendó la tarea de enseñarle a tocar guitarra hace un par de meses.
Ella tiene poco mas de una década de vida y llega a intimidarme solo con mirarme en silencio, con ese gesto furtivo en la sonrisa que dice “Hey tú, no eres tan genial como crees amigo”…
Hemos hablado de mis amores pasajeros de cada dos semanas, de los piojos y de sus hijos, de canciones de los Arctic Monkeys, del Festival Ibero Americano de Teatro y de mi pésimo léxico de “neño” que según ella, soy experto en buscarle juego con mis chaquetas de cuero maltrechas.
Este “texto” quizá no guarde relación con nada pero lo publicaré por el mero hecho de recordar entre letras a la gente que escasea, a la gente con magia y esta niña y su padre obviamente están llenos de esa vibra fantástica.
Email me when Andres Ospina publishes or recommends stories