A veces lo prefiero (borrar la historia) [Repost Nº12–2015]

A veces viene bien perder la cabeza y olvidar dónde empezó el camino. Dejar de llevar la cuenta y respirar más que pensar.

Cruzar puentes sin la seguridad de poder volver atrás no es tan malo como podría parecer. Al fin y al cabo, ¿no es esa nuestra esencia? El errar constantemente no es algo desconocido.

Sentir las olas impactar en el pecho es otro mundo. El viento que te golpea la cara cuando sacas la cabeza por la ventanilla del coche sabe genial.

¿Quién está conduciendo? ¿Dónde vamos esta noche? En ocasiones es mejor dejarse llevar por la velocidad y olvidar todo lo anterior, tanto bueno como malo. A fin de cuentas, sin compromisos, sin caras conocidas, ¿quién va a tener la necesidad de saludar a quien no conoce? Anonimato, ausencia de complicidad, conocer de nuevo… Todo eso sienta tan bien…

Sin sentimientos, sin recuerdos, sin despedidas. Y por supuesto, sin nostalgia. Nadie en mi cabeza porque ya nadie existe para mí.

Individualismo. Mi libro preferido, mi lista de reproducción para desaparecer de este mundo, y la mente en blanco. No me voy a esforzar por seguir la historia. A fin de cuentas, ya no recuerdo ningún nombre…

Habitaciones para una sola persona, saludar a la barra del bar como un extraño más en medio de un hotel de caras borrosas.

Últimamente cuando miro a la ventana buscando un paisaje sólo me veo a mí.
Ahora puedo decir que nunca me había sentido tan bien.

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