Laura [Repost Nº3 — 2014]

Sr. J: No recuerdo la hora con exactitud. Sólo le puedo decir que había pasado la medianoche y que con semejante niebla no se veía absolutamente nada. Dios, encuéntrenla pronto, por favor. Ya no sé dónde buscar. Llevo toda la semana recorriendo todo el Estado en coche, preguntado a todo el mundo, he estado con su familia poniendo carteles por todas partes, incluso en Internet he denunciado su desaparición…

FBI: Por favor, cálmese señor. Intente recordar. Sé que ya hace varios días del suceso, pero cualquier detalle podría sernos de utilidad, incluso aunque a usted le pueda parecer insignificante.

Sr. J: No me viene gran cosa a la mente más allá de lo que le he dicho: iba conduciendo con normalidad, y de hecho era tal la calma en el coche que ella estaba dormida desde un buen rato antes del accidente. A decir verdad, ni mi mujer ni yo habíamos dormido mucho los últimos días. Lo que no me explico es cómo podía haber tal cantidad de niebla si minutos antes la noche estaba prácticamente despejada. Fue entonces cuando pasó: vi la curva demasiado tarde, el coche se despeñó por el barranco, y cuando quise recobrar el conocimiento ella ya no estaba allí. Sólo yo y la puta niebla. Ella… sencillamente se había evaporado. Dios… espero que se encuentre bien dondequiera que esté… Espero que… no, no lo creo… ¿cree usted que se habría fugado por voluntad propia?

FBI: ¿Qué le hace pensar eso?

Sr. J: Bueno… las cosas no nos iban muy bien últimamente. Ya sabe, el amor acaba, las personas cambian… y esas cosas. De hecho íbamos a divorciarnos. Recuerdo que en el coche discutíamos unas horas antes sobre la custodia de los niños. Dijo que le dolía la cabeza y que no quería hablar más del tema. Se tomó una pastilla para el dolor y se quedó dormida. Ese fue el último contacto que tuve con ella… joder Laura… dónde diablos te has metido…

FBI: Señor, antes ha mencionado que ni su mujer ni usted habían dormido los días previos al suceso. ¿Puede decirme a qué se debía eso?

Sr. J: Pues verá agente, lo cierto es que Laura llevaba tiempo teniendo sueños algo raros. Se despertaba sonámbula de noche, murmuraba cosas, y en diversas ocasiones incluso andaba hasta el baño. Se quedaba mirando su reflejo durante minutos sin decir nada. El terapeuta me dice que no es bueno despertarla estando en ese estado, pero me aterraba cuando entraba en esa especie de trance y cambiaba por completo. No era ella, mi Laura… yo… yo no la reconocía. Cuando le pasaba eso no hacía más que convencerla de volver a la cama, pero ella se negaba.

FBI: ¿Y cuándo comenzó a tener esos episodios nocturnos?

Sr. J: Ya le dije que desde hace un tiempo… Aunque yo diría que todo empezó tras su último cumpleaños. Al principio creía que eran bromas que me gastaba porque en varias ocasiones me burlé de las cartas que recibía.

FBI: ¿Cartas?

Sr. J: Eh sí, de un antiguo amor suyo con el que ahora tiene una buena amistad. Se mudó hace unos años y desde entonces no se han vuelto a ver. Era un poco raro, ¿sabe? de hecho el tema de las cartas era porque él no usaba ni email ni redes sociales. Laura siempre actúa raro cuando le hablo de él. Siempre me cambia de tema y me dice que él no es más que parte del pasado.

FBI: ¿Me puede hablar del contenido de la carta?

Sr. J: Pues lo típico: que la echaba de menos, que ahora estaba en un lugar lejano y que por eso no podían verse, pero que deseaba que ella fuera a visitarle (creo que vivía en Nueva Inglaterra). Y poco más, pero no importa, ya no.

FBI: ¿Por qué dice que no importa? Es posible que su mujer se haya ido con él y por eso no hayamos dado con su paradero.

Sr. J: Es imposible. Una amiga de Laura que conocía al tipo nos dijo que falleció hace un tiempo, y que como no tenía familia, o al menos no reconocida, pues no se hizo funeral. Algún hijo de puta con mucho tiempo libre se habrá dedicado a escribir cartas en nombre del pobre tipo y se las mandaba a mi mujer.

FBI: ¿Recuerda alguna cosa más de los episodios nocturnos de su mujer?, lo que sea. ¿Por un casual le ocurrió la noche antes del accidente?

Sr. J: No me apetece hablar mucho de eso, agente.

FBI: Debe cooperar, ya lo sabe. Así será todo más fácil para todos. En estos casos cualquier detalle puede ser determinante.

Sr. J: Sí. La verdad es que algo relacionado con eso le ocurrió la noche antes. Estaba ella delante del espejo como tantas otras veces murmurando la mismas palabras de cada puñetera noche. Nada era fuera de lo normal para mí, dentro de lo que cabe, evidentemente. Hasta que de repente abrió los ojos. Agente, los puso abiertos como platos, con la mirada perdida mirando hacia la oscuridad. Decía que allí había una figura alta, delgada y con los brazos extendidos. Estaba detrás de ella en el reflejo, dentro del propio espejo, y decía que la estaba llamando. Yo no daba crédito a la escena. No pegué ojo en toda la noche como puede imaginar. Al día siguiente me juró que no recordaba nada de lo sucedido.

FBI: ¿Y dice usted que su mujer siempre murmuraba las mismas palabras? ¿Qué decía?

Sr. J: Lo repetía todas las noches hasta que se quedaba dormida. “Silent Hill. Tengo que ir a Silent Hill. Él me está esperando. Para ahogar mis pecados.”

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