La creatividad instantánea, del meme a la organización

La creatividad instantánea en las redes sociales ante un suceso televisado es algo que no deja de sorprenderme. Especialmente en el prime time de los canales de noticias, y de los programas donde se debate sobre los sucesos más importantes del día, sean estos sociales, políticos, deportivos o del mundo del espectáculo.

El humor, la ironía y la sagacidad brotan en frases y memes en las redes sociales, especialmente en Twitter, la segunda pantalla por excelencia que acompaña a la TV, aunque no estoy tan segura de si es primera o segunda y quién acompaña a quién. Lo cierto es que personas absolutamente desconocidas, de distintas edades, procedencias, profesiones e historias de vida, dan rienda suelta a su creatividad, dejan volar su imaginación, sacan a la luz la rapidez de una inteligencia alerta y ágil,

e impactan con un comentario o un meme, que es replicado por muchos otros, o simplemente observado sin otra acción, pero vaya si impactan… risas, opiniones, reflexiones y el compartir con los otros con los que estamos “mirá lo que puso este tipo sobre…” y ya llega la carcajada, los comentarios de aprobación, los insultos, la reacción. No somos indiferentes a esa creatividad instantánea y masiva, que nos acompaña especialmente en las noches, cuando ya dejamos de lado el trabajo, cuando disfrutamos la cena en familia, cuando tenemos tiempo de distendernos en las redes sociales y con la televisión, aunque no siempre la televisión esté encendida, muchas veces nos enteramos de todo por Twitter y luego encendemos el televisor para corroborar el bombardeo que nos llega en el smartphone o la tablet, sobre lo que está sucediendo.

Esta capacidad individual y colectiva de generar impacto con un mensaje, desde la libertad de la creación de ideas, sería casi imposible en una organización tradicional. Las redes sociales son justamente eso, sociales. Aunque a veces no lo parezca, entre todos nos enriquecemos con la colaboración y la diversidad de estar en contacto con otros que son diferentes a nosotros. Pero muchas organizaciones siguen funcionando desde un modelo jerárquico, donde en vez de buscarse el contacto y el compartir, se favorece la competencia y la estandarización de conductas y procesos que no permiten que aparezca algo diferente y nuevo. Los memes que abundan en las redes sociales, y forman el contenido de las notas más leídas de los portales digitales de noticias, no son otra cosa que la expresión absoluta de la adaptabilidad a una situación, no existe el meme del día después, la acción es instantánea, es un insight con el que comprendemos lo que ocurre desde el humor, la mordacidad o la hipercrítica. No hay un jefe detrás que les diga a los espontáneos creativos tuiteros qué decir, y cómo. Simplemente hay autonomía en las redes sociales, y a veces lo que empieza de un modo termina de otro gracias a la co-creación en la que intervienen muchas personas, que ni siquiera se conocen entre sí, pero los mueve el interés común de divertise haciendo. Imaginemos qué ocurriría de modo similar, en un espacio organizacional en una situación hipotética ante una problemática a resolver de un modo innovador y disruptivo.

La creatividad y la innovación abundan en espacios colaborativos y sociales aptos para la aparición de nuevas ideas. Si pudiéramos generar esos ecosistemas en las organizaciones, estaríamos ante un universo potencial de interés colectivo orientado a lo que deseáramos. Crecer, mejorar, desarrollar, lo que fuere. Las buenas ideas necesitan nacer en libertad.