Bucle infinito
Pensamientos, misticismos y otras formas de entretenimiento
Hacía un día de esos que querrías llenar de nubarrones, grises, compactos y enormes, anunciando una tormenta inminente. Demasiado calor, demasiado verano, demasiado todo. La habitación parecía un infierno, el ventilador intentaba hacer frente a la tarea de refrescar la sala, pero lo único que conseguía era movilizar el aire cálido y pesado, además de sus ideas y sus recuerdos. Jane estaba sentada en el escritorio, llevaba una camiseta enorme y nada más, un moño a media altura que recogía su pelo negro revoltoso, sus ojos verdes estaban inmersos en un cuaderno, sonaba alguna música poco estridente, le encantaba estar allí sentada, pensando sin más.
“¿Y si el pasado solo fuese una mentira absoluta?” El fuerte bochorno no afectaba los reflexivos pensamientos de Jane. “ Y si un día me despierto y todo ha sido un largo sueño. La vida es extraña, el tiempo y todo lo demás. Es raro estar vivo, quiero decir, para qué vivimos, para qué existimos. Bua, creo que de lo único que estoy segura es que me voy a morir, no sé cuándo, pero es la única cosa que sé con certeza. Vale, eso ha sonado muy mal, bua, que le den.”
Estas preguntas rondaban el cerebro de Jane en más de una ocasión, a veces se rendía rápidamente, ponía algo de música y olvidaba el tema, pero parecía que la crisis de existencia había venido para quedarse. “Dios, es que a ver, aunque viviera cien años, mi existencia en unas tres generaciones máximo habrá desaparecido, no habré hecho nada para los que vivan en el futuro, mi recuerdo se desvanecerá, mis moléculas se distribuirán en millones de cuerpos ajenos, lejanos e ignorantes. ¿Es triste pensar así? ¿Realista? ¿Estúpido? Si lo pensamos al revés, si pensamos en toda esa gente que ha existido antes que nosotros, no sé, me parece apasionante pensar en la cantidad de vidas que han existido, en esos cien años que ahora son un suspiro. Los que paseaban para ir a trabajar, preparaban el desayuno, en los solitarios, y en las familias numerosas, sus mascotas, sus momentos, sus risas y sus almas. Es triste pensar que ninguna de esas vidas tenga relevancia hoy, me refiero a la gente corriente. Si, porque, a ver, la gente famosa, los inventores, los grandes escritores, digamos todos los que tienen una biografía publicada pueden llegar a perdurar más tiempo pero… Bueno aún así creo que las historias contadas en sus biografías, lo que hicieron o dejaron de hacer no son ciertas. Creo que los recuerdos en general son una gran mentira, la mayor de todas diría yo. La percepción destruyendo la realidad. ¿Pero qué es la realidad? Y volvemos al principio. Bucle infinito.”
El teléfono sonó de repente, despertando a Jane de esa ensoñación absoluta. Le pasaba muy a menudo, el verano estaba aquí y todo el mundo sabe que el verano trae el tiempo, y el tiempo, la reflexión. Corrió hacia el teléfono situado en la cocina a unas siete buenas zancadas, por supuesto, descalza. La pantalla anunciaba un teléfono de venta, así que dejó que sonase y deshizo su camino hacia la habitación. Bajo la persiana, dejando entrar apenas un dedo de luz, sonrió y se tumbó en el suelo de la habitación. Quería saberlo todo, quería sentirlo todo, ser todas las personas, experimentar cada uno de las sensaciones vividas para saber, saber y saber, y después morir en cualquier momento.
“Ser inmortal debe ser mortalmente aburrido, pero la esperanza de vida de una tortuga o un elefante no sería demasiado pedir. Pedir… ¿Pero…A quién?” Hoy era uno de esos malditos días, le había dado fuerte.
“Vale, es hora de salir de casa, basta ya, necesito una cerveza bien fría.”