¿Buscás variedad y calidad en productos?

Mercado del Progreso del barrio Caballito.

El Mercado del Progreso es conocido por ofrecerle al público la mayor cantidad de alimentos con su mejor calidad. Es una agrupación que consta de 17 negocios ubicados en el exterior y 174 puestos en el interior.

El Mercado del Progreso se inauguró el 9 de noviembre de 1889 y está ubicado en la calle Rivadavia esquina Silva, hoy Barco Centenera. Fue inaugurado como un amplio patio central al aire libre, con dos fuentes de agua para todos los puestos y mesas de mármol para la venta de pescado. En la actualidad, se accede por los portones por los que, en esa época, entraban los carros cargados de mercadería. Abre temprano por la mañana, cuando los vendedores preparan sus productos, cierra durante el mediodía y vuelve a abrir a la tarde hasta las 8.

El mercado en sus primeros años.

El mercado, ubicado en Primera Junta, posee una gran cantidad productos, entre ellos: carnicerías con carnes de extraordinaria calidad y algunas “exóticas” como de conejo, varias verdulerías, que ofrecen verduras y frutas brillantes cortadas y lavadas preparadas en ensalada y además, dos excelentes pescaderías. También hay locales de panadería, condimentos y productos importados como lámparas.

“Los productos siempre fueron buenos, frescos y de calidad”, asegura Lucía, una señora de 65 años que en el Mercado del Progreso vende huevos frescos de campo y de granja en el local 25 Huevos Liria.

Huevos Liria, donde venden huevos blancos, de color y de codorniz.

“Vendo huevos hace 49 años, por eso, ya tengo clientela conocida”, reconoce Lucía en relación a que el mercado es uno de los más antiguos del barrio, y en la misma línea, agrega: “En la mayoría se venden los de campo que desde afuera son iguales a los blancos, pero de adentro, el primero tiene maíz, que es el único cereal que le da color al huevo, por eso son más amarillos”.

En el mercado hay puestos en los que los vendedores pasan de generación en generación. La mamá y el papá de Lucía fueron quienes comenzaron trabajando en el local Huevos Liria, actualmente, por la mañana, está encargado el hijo menor de Lucía y por la tarde, vende ella. La señora destaca que su puesto lo heredó de su papá, quien comenzó a trabajar con 21 años, y recuerda: “Él iba a comprar los pollos que venían en jaulas grandes y en el puesto los pelaba, los mataba y luego los limpiaba”.

Respecto a la diferencia que hay entre el Mercado del Progreso y los supermercados, Lucía declara: “En el Mercado del Progreso la relación con el público es más personal, en cambio, en un supermercado chino, en Coto, en Carrefour, es distinto, porque tienen góndolas, el cliente compra lo que necesita y los que venden hacen su trabajo”.

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