La Unión de la Juventud Latinoamericana 

“¡Canta conmigo, canta, hermano americano, libera tu esperanza, con un grito en la voz!” Mercedes Sosa


Ser latinoamericana, es una de las grandes bendiciones que me pudo dar Dios. El llevar en mi sangre, el espíritu de grandes libertadores, la lucha inalcanzable que llevaron en sus espaldas por no doblegar su voluntad ante nada ni nadie es algo que simplemente me llena, y me hace valorar lo que tengo y no quiero perder: la libertad.

Enfrentar la realidad es duro, escuchar las injusticias que se siguen dando a nuestro alrededor: el dolor que acarrea a la familia latinoamericana, sin importar la nacionalidad, sin importar la modalidad de sufrimiento, el continente sigue llorando! Cuáles son los problemas de América Latina actualmente? Se les puede llamar de muchas maneras dependiendo al país donde nos encontremos: narcotráfico, tráfico de armas, grupos terroristas, grupos de crímenes organizados, gobiernos totalitarios, corrupción, en fin, la crisis es palpable en nuestra tierra.

Para mí, como joven latinoamericana, el ser testigo de tanto sufrimiento y no actuar, el no reaccionar, me convierte en cómplice. En cómplice de los narcos, en cómplice de las guerrillas, en cómplice de asesinos, en cómplice de dictadores, de tantos males que vive este pueblo amado.

Las antes mencionadas “Plagas” han cobrado las vidas de millones de inocentes, dónde los males tienen nombre desde hace décadas, pero nunca ha cesado la injusticia. La sangre de nuestros antepasados ha sido derramada por cada valle y montaña de nuestra tierra, la tan apreciada libertad que nos heredaron está en juego en muchas partes de la región.

A la juventud latinoamericana nos llegó el momento de reactivar esa voluntad, de reencontrarnos con nuestras raíces y alzar la voz. El concepto de unidad es necesario en esta lucha. Las luchas en nuestros países tienen focos y prioridades diferentes, pero todos tienen un mismo objetivo, que es lograr el progreso de la región. Equilibrar nuestras debilidades y fortalezas a través de la retroalimentación entre experiencias puede ser una de nuestras grandes armas.

El romper esquemas es nuestra premisa como jóvenes, las etiquetas dividen y limitan nuestros sueños para Latinoamérica. Llegó el momento de destruir las cadenas ideológicas; es momento de crear, de buscar compatibilidades, de plantear nuestro futuro y luchar por él. No más silencios cómplices, la generación de relevo está lista para asumir su papel.

Ana María Vargas Jiménez

@Anivarji