El mundo de ahí fuera

“De cómo me perdí en el camino, y de cómo regresé a la vida”

“En soledad a partir de entonces y desconfiando penosamente de mí mismo, tomé, no sin rabia, partido contra mí y en pro de todo lo que precisamente me hacía daño y me endurecía: así volví a encontrar el camino hacia ese pesimismo intrépido que es lo opuesto a toda hipocresía idealista, y también, como quiero que me parezca, el camino hacia mí mismo, — hacia mi tarea… Ese algo oculto y dominador, para el que durante mucho tiempo no tenemos nombre hasta que no se evidencia como nuestra tarea, ese tirano que hay en nosotros, se toma un terrible desquite por cada tentativa que hacemos de esquivarlo o de huirle, por cada decisión prematura, por cada acercamiento a aquellos a quienes no pertenecemos, por cada ocupación, aunque sea estimable, que nos desvía de nuestro asunto principal, — y hasta por cada virtud misma que quiere protegernos del rigor de nuestra responsabilidad más propia.”

F. Nietzsche. “Nietzsche contra Wagner”.


Siempre me he considerado que la mía era una vida privilegiada, y de haberlos (ya sabéis, #FirstWorldProblems), creo firmemente que los problemas siempre han sido cosa mía y originados por estupideces personales, nunca ajenas, ya que como digo, mi infancia, mi educación y mi entorno siempre ha sido el mejor. Sin preocupaciones, sin peligro, sin traumas, y lo mejor de todo, sin absolutamente ninguna dependencia material. Desde que aprendí a hablar, mi padre siempre quiso que mi sueño en la vida fuese ser “Libre y Feliz”.

Partiendo de ahí, siempre he sido algo bipolar. Un día puedo ser la persona más eufórica y dentro de sí, con ciertos motivos, creída, que no prepotente. Pero otro día, cuando la cosa se empieza a torcer un poco, me siento en el barro y me pregunto qué ha podido fallar, si teniendo todo lo que comento en el párrafo superior no puedo pedir más. Pero bueno, vamos labrando un camino y te vas dando cuenta de que igual no eres lo brillante que te puedes llegar a creer en esos momentos de euforia, pero algún motivo tienes para pensar que tan tonto tampoco eres. Sin embargo, es un equilibrio peligroso, porque sigues desequilibrado, sin un punto medio. Un punto medio que te haría ser valiente y tomar pasos “arriesgados”.

Arriesgado hace un año para mí era escribir cosas en blogs. Entre otras muchas cosas, desde pequeño siempre me ha flipado la tecnología, sin que nadie viniera a inculcármela y sin que el contexto ayudara (viví en mitad del campo sin corriente eléctrica hasta los 8 años, otro día hablaremos de eso), la amaba por observación. Y por ello leía todo lo que pillaba, aunque fuera un catálogo tecnológico de centro comercial. Más tarde, llegaron los blogs, y yo admiraba a esas personillas que estaban al pie del cañón, y pese a no valorarlo todavía como merecía, nunca me sentí preparado para formar parte de uno. Veía ofertas para ser editor en publicaciones pequeñas, en publicaciones medianas y en publicaciones grandes, con dinero y sin dinero, pero mi problema no era ese, sino la falta de confianza, y por ello, de ambición.

Por todo ello considero que para mí era arriesgado, y nunca hubiera salido de mí. Y no salió. Pero un 27 de febrero sí llegó un mail de una de las personas que más admiro, @miopepensativo. Quería darle otro toque a Pasión Geek, y pensó en mí tras mucho tiempo hablando por Twitter. Sabía que podía ser la persona más analítica y enciclopédica del mundo, pero lo que Blai siempre quiso sacar de mí fue la parte cultural, esa en la que mezclas esa pasión que tienes por la tecnología con una determinada visión de la realidad. El objetivo, hacer algo distinto, llevarte al máximo, y sobre todo, unir todas las piezas, pues desunidas no significan nada. Ahí empezó todo, y mi agradecimiento y cariño será de por vida, porque de no ser por él, seguiría en el barro, y probablemente sin creer que puedo hacer cosas. Sí, cosas.

Entonces llegó otro loco al que también admiro personal y profesionalmente, @jlacort (o @lacort, como le gustaría ser llamado). Loco por ofrecerle a servidor el puesto por el cual le admiraba y le contaba a sus hermanas que algún día le gustaría ser como él en algunas cosas (ya, y pelota de los cojones). Realmente me encantaba el camino que había seguido Celularis, uno de esos sitios que, pese a todos los prejuicios que se tienen desde fuera sobre un blog comercial, tenía mucha personalidad, y su mano se notaba. El proyecto era que la mía se notara, y claro, aquella tarea me parecía titánica y quizá de ahí viene el problema que contaré después. Recordemos: meses antes no había escrito ni medio párrafo en Internet. Pero, ¿cómo no aceptar trabajar y aportar tu granito de arena a una persona y un proyecto que te llevaban meses ilusionando? Costó decir adiós a Pasión Geek, porque el trato humano y lo aprendido allí fue brutal, pero había que coger el tren.

Y bueno, pues la semana de la WWDC empezó mi camino en Hipertextual. Y no sólo creció el público, creció el entusiasmo. Me encontré en el día a día con dos amigos como son @nicorivera9 y @frajamepe, y su buen trato hizo que la cosa funcionara. Pero era mucho más. Conforme fue avanzando la cosa seguí admirando a quien ya lo hacía desde fuera, pero abrí la mente con los planteamientos, la brillantez y la capacidad de trabajo de muchos otros compañeros. No todo es color de rosas, y como en todos los sitios hay cosas que te gustan menos o poco, pero ahora eres uno más y lo que tienes que hacer es ir poniendo lo que tienes para ayudar, a tu manera. Pero como digo, lo verdaderamente importante es que te encuentras con un dream team de talento y ganas, y eso sólo hace forzar más tu máquina, porque, sin que te lo exijan, quieres estar ya a su altura.

E incluso sabiendo el motivo de por qué estás aquí, que es lo que @miopepensativo y @jlacort vieron en ti, te fuerzas quizás a donde más fácilmente puedes sobresalir, siempre lo fácil, dentro de un esfuerzo (sin demasiado mérito, me refiero). Tu falta de organización hace que pierdas el foco, que forzar esa máquina te haga especializarte, y esto se trataba de aportar una visión general de la tecnología y la vida, y que incluso yendo a lo micro, se tocara lo amplio. Llegas a incluso obsesionarte, y sigues trabajando, y cada vez te alejas más del punto dulce del trabajo, pero lo peor no es eso, sino que te alejas de ti mismo. Te gusta lo que haces, pero no creces así. Mejorar en algo y ser relativamente bueno no necesariamente te hace crecer.

El caso es que aunque estás estudiando una carrera de letras y amas lo social, entras en un campo de distorsión de la realidad, y te pierdes. Y un día recibes una llamada de @cesarmuela (¿o era César Manuela? :P), una de las mentes más cuerdas y sólidas que conozco (“¿Cuánto te han pagado tus jefes por escribir esto, Antonio🏀🏀🏀?”), y te da un tirón de orejas con el que no sientes que estés trabajando mal, pero sí que, como tú mismo has notado, te estás alejando de ti mismo y de lo que siempre has querido ser.

“Te gustan las pantallas y los sensores, pero tú viniste a trascender, a ser recordado por cosas mayores.”

“Perdido y sin horizonte seguro” por Jose Antonio Luna

Lo peor es cómo canalizas todo eso. Per se eres una persona sencilla y que sabe apreciar las pequeñas cosas de la vida (sin tópicos, lo prometo), pero estás generando dentro de ti una competitividad poco saludable que alguna vez sacas pero que sueles quedarte dentro. Y ello lleva al cinismo, no sólo dejas de valorar a los demás, sino también a las cosas que de verdad importan. Sí, ahora eres un puto hater que ya nunca sentiría leyendo lo que sentía antes de dar el sí a Blai. Uno que es a veces hipócrita y se horroriza (te sientes con el cuaderno de Death Note en la mano) analizando productos, antes de analizarse a sí mismo, ponerse nota, y mejorar sus contras.

Ahora tienes ganas de morder, pero te muerdes a ti mismo, porque educación te queda, y sangras, sangras mucho. Y olvidas, y pasan cosas en el mundo que querías conocer, y mientras ocurren, tú estás mirando tu ombligo escribiendo de lo que debes, pero desde un punto de vista personal sumido en la irrelevancia. ¿Qué ocurre? Te encierras más en ti mismo (en tu cuarto a oscuras), y olvidas el mundo de ahí fuera, y como por dentro te estás erosionado, también dejas de hacerlo verdaderamente bien en el trabajo. Te salvan grandes amigos, tu familia, la mejor novia del mundo y como digo, abrazos virtuales como el de César, que en conjunto te dan un tirón de oreja a tiempo. Y bueno, también lees esto del grandísimo @matiass y te identificas tanto, que sacas eso que tienes dentro y tienes que escupir fuera.

Tengo la suerte de no sólo trabajar en la que considero la mejor empresa de mi sector, sino de tener libertad total, y sentir, además, que estoy donde se cuece lo próximo que viene. Ahora sé lo que es ser parte de un medio, pero lo mejor es sentir que no estás en un medio vago que las ve venir, sino en un medio que quiere innovar y con sus tropezones obvios, llevar los contenidos a su público de una nueva manera, personal y refinada a la mejor calidad posible. Por todo ello, como comentaba al principio, soy un privilegiado y mis problemas no tienen origen en nada más que en mis decisiones. Después de haber visto todo lo que he visto en mí, simplemente quiero eliminar toda la tensión y el odio, mirar al horizonte (y a los lados de la realidad) y disfrutar humildemente de una de mis pasiones con el foco adecuado, trabajando en un sector con genios, para algún día, ser como ellos, o bueno, simplemente, ser feliz conmigo mismo. Construir mi camino, con decisión. ¿Para qué más? ☺

Y recordar que no eres este:

El hater odiando muy fuerte.

Sino este:

El libre y feliz. El niño del “Superhombre” nietzscheano.

Ecce Homo o cómo llegar a ser lo que se quiere ser

Hombre, espacio y cabida,
Presencia sencilla,
Respuesta y calor.

Hombre que habita el abismo,
De salto infinito,
de oscuro, de Sol.

Hombre que bebe del tiempo,
Hombre que quiso esperar,
Hombre de manos y corazón abiertos
Hombre que sabe luchar…

Hombre, raíz de otros hombres,
Que busca en el viento,
Que aprende a reír.

Hombre que sabe de llanto,
Pequeño entre tantos,
Gigante ante sí.

Hombre, cruce de miradas,
Hombre que supo exitir,
Hombre refugio, principio, palabra
…Hombre, libre y feliz.

Hombre de hecho y palabra,
De abrazo y espada,
De sueño y razón.

Hombre de voz y silencio,
Desnudo, despierto,
Flexible tensión.

Hombre que bebe locura,
Hombre que cuerdo será
Hueco de encuentro,
Motivo de duda…
Fuego que quiere estallar…

Hombre Libre y Feliz.