La magnitud de la fe

Fotografía por Antonio Arroyo

La religión puede ser vista desde diferentes puntos de vista, hay quienes la critican y quienes la veneran, en este sentido puedo verme en la parte crítica, pero muchas veces la visión cambia cuando ves el significado que alguien más le da.

La visita del Papa Francisco generó muchas opiniones, tanto de quien estaba a favor como de quien estaba en contra, lo que es un hecho es que un suceso de esta magnitud no pasa desapercibido.

Este año, más por obligación que por convicción, tuve la oportunidad de estar presente en uno de los recorridos que el Papa realizó, el día 14 de febrero me presente fuera de la Nunciatura Apostólica en espera de verlo salir y fotografiarlo, la experiencia fue algo diferente a lo que esperaba.

La gente que lo esperaba era muy poca y contrario a lo que yo pensaba, había gente de toda clase social, algunos por morbo otros por devoción, pero todos en espera de ver a su santidad. Llegó un punto en el que me desespere porque no veía mucho y el Papa no salía, me enteré que faltaba cerca de una hora para que empezará su recorrido.

Decidí caminar por Avenida Insurgentes para capturar algunos momentos, no había mucho movimiento así que continúe con mi caminata hasta llegar a la intersección entre Rio Mixcoac y Patriotismo, en ese cruce observe a unas mojas afuera de su convento que esperaban que pasará el Papa, pensé en que sería un buen lugar para quedarme y ahí aguarde.

Tenía preparadas preguntas sobre religión en un sentido crítico, de pronto vi acercarse un gran convoy en el cual venía, mi sorpresa fue cuando se detuvo el Papa justo frente a mí y bajo para rezar con las monjas, toda la gente corrió para verlo, yo no sentí gran emoción y me subí a un árbol para fotografiar el momento.

Al bajar quise entrevistar a las personas que quedaron al frente de la barrera, a unos cuantos metros, pero al querer hacerlo y sin ni siquiera terminar mi pregunta una señora comenzó a llorar en mi hombro, quede inmóvil porque no supe como actuar, yo tenía planes y de pronto todo fue diferente por una acción que me dejo sin palabras, solo pude reaccionar dándole unas palmadas en la espalda.

Después de este suceso me quede reflexionando entre las intenciones que tenía con las preguntas que había planeado y la fe de las personas, para ellas representa algo muy grande ver al Papa, cambia sus formas de pensar y causa sensaciones inexplicables, el llanto de la señora era de una felicidad muy grande, no quise arruinar ese momento, su momento.

Pienso que a veces se juzga a las personas por sus ideales y pensamientos, quería hacer un trabajo crítico pero me encontré con algo muy distinto, en ese momento me di cuenta que no todo tiene porque ser criticado o juzgado, hay momentos para la crítica y para respetar los ideales, si bien para mi ver al Papa no represento algo muy grande, no por eso para otra persona representa lo mismo.

Fotografía por Antonio Arroyo