Creo que ésta es de las explicaciones más claras que he leído del tema.
Randolf Rincón
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Muchas gracias Randolf, por leerme y darme ánimos en estas cosas del pensamiento. Siempre he dicho que la Filosofía (con mayúsculas, que es como me gusta llamarla) no es más que el desarrollo del pensamiento del hombre en su natural tendencia a comprender el conjunto de la realidad y el sentido de su propia vida, es decir, una actitud existencial ante ella, ante la misma vida. Por eso, aunque presente la dificultad de usar las ideas y las palabras en su significado más profundo y riguroso, también acaba por resultar siempre accesible a la mente de cualquier persona que sepa hacer pleno uso del lenguaje diario de todos. La Filosofía habla con nuestro idioma común, pero concentrándose en su sentido más abstracto y genérico: palabras que todos conocemos aparecen en ella dotadas de un alcance a la vez más preciso, más acentuado y a la vez más desprendido respecto a sus referencias concretas.

Eso quiere decir que para entender la Filosofía basta con saber leer: no hace falta conocimientos ni técnicas especiales. Bien es cierto que a los filósofos nos gusta utilizar términos específicos y muy determinados, somos unos enamorados del lenguaje, de los significados ocultos de las palabras, de las intenciones, o mejor aún, de la conciencia intencional (creo que me estoy yendo por la ramas), pero también es cierto que la mayor parte de las veces lo hacemos en los círculos apropiados para este fin, más que nada porque con esos términos peregrinos nos referimos a algo muy concreto y así nos evitamos hacer descripciones más o menos largas sobre esa particular circunstancia.

A mí, particularmente, me gusta hablar con palabras que todo el mundo comprenda, aunque a veces, soy consciente que en un determinado contexto pueda ser complicado entender qué es lo que se quiere decir; si esto sucede tendré que volver a intentarlo de distinta manera. En cualquier caso, eso no me exime que en ocasiones se me escapen palabros que necesiten una explicación ulterior.

Un cordial saludo