Todo lo que aprendí trabajando donde no debía: 6 claves para ser feliz haciendo lo que haces.


Si de algo puedo presumir a mis veinte años es de haberme equivocado muchas veces. De haber estado en sitios en los que no tenía que estar y de haber podido obtener experiencia de ello.

Cada sitio que visitamos contiene un aprendizaje: sea un sitio en el que estamos cómodos y en el que querríamos quedarnos, o sea un sitio en el que no querramos estar nunca más. Ambas opciones nos enseñan a distinguir los caminos que queremos tomar.

Visitar sitios a los que no quiero volver me ha enseñado qué necesito para dirigir mis próximos pasos y, tras compartir mi experiencia contigo, quizá te pueda ayudar a ti.


Ve donde valoren tu trabajo.

No hay nada que desmotive más que saber que tú trabajo no es importante, o que lo parezca; poner todo tu esfuerzo en algo (por sencillo que sea) y que nada ni nadie te ayude a ver la repercusión de tu esfuerzo. ¿Trabajarías a gusto sin saber si estás consiguiendo algo positivo?


Ve allí donde te hagan pensar.

Esta frase me la dijo Javier del Río (Director Creativo en la agencia Sr. Burns) tras una pregunta que le formulé en la V Edición del Congreso Talento Comunicativo hace algunas semanas. Y no le faltaba razón.

¿Qué valor hay en hacer un trabajo mecánico y monótono? Si no pensamos no progresamos, y si no progresamos nos sentimos estancados y rutinarios. Estamos ignorando nuestras aptitudes y todo aquello que nos hace únicos y distintos, convirtiéndonos en autómatas vacíos, sin pasión ni ambición.


Ve donde puedas seguir aprendiendo.

Nunca se deja de aprender, y es algo clave para evolucionar profesionalmente. No te quedes estancado en algo que ya no te aporta nada.

Es algo que no te hace pensar y que pronto se volverá monótono, pesado y automático.

Aprende de lo que haces: busca nuevas formas de hacer tu trabajo mejor. Ayudará a que te distingas e incluso a disfrutar más haciéndolo.

Aprende de tus compañeros: trabaja con programadores, informáticos, analistas, marketeros, médicos, carpinteros, economistas, dibujantes… y nútrete de todo ello.


Ve donde puedas hacer cosas nuevas.

Vivimos en un entorno dinámico y cambiante. Los cambios y las innovaciones son constantes y, con ellos, las nuevas necesidades del mercado.

Hay que perder el miedo a probar; no cerrarse las puertas a nada. Lo importante es que, hagas lo que hagas, te valoren, pienses y aprendas. Es la oportunidad de hacer cosas interesantes, superarte con nuevos retos e incluso construirte un perfil rico y diverso con el que acceder al sitio al que deseas llegar.

¿A quién no le gustan los desafíos?


Ve donde puedas mostrar tus ideas.

Allí donde puedas dar un paso alante; tener iniciativa y mostrar tu potencial interno.

Este es otro punto clave para desarrollarte. Si no te dejan moverte, no podrás mostrar lo que vales y ni siquiera podrás estar a gusto con tus propias expectativas.

Así ¿cómo vas a alcanzar nuevas metas?

Necesitas ser escuchado para demostrar que tienes ideas y que quieres hacer algo grande.


Ve donde te rodeen personas motivadas e inquietas.

Tener inquietudes, iniciativa y ambición es algo esencial para evolucionar y llegar donde uno quiere. Pero no estamos sólos en los sitios que visitamos: nos acompaña un entorno de compañeros, jefes, amigos y familiares que, queramos o no, influyen en nuestro comportamiento y decisiones.

Rodéate de personas que compartan tu ilusión y tus ganas, que te apoyen y animen a explotarlas y cuya actitud también te motive a ti. No te rodees de personas inmóviles, que no se mueven del sitio donde no quieren estar por comodidad; te quieren pero sin darse cuenta cortarán tus alas para que te quedes con ellos.


Estas claves pueden ayudarte a acertar, pero no pretenden evitar que falles.

Equivocarse puede dar más experiencia que acertar, y vale tanto o más el que falló mil veces y aprendió de todas ellas que el que acertó en un golpe de suerte.

Para la persona que me ayudó a ver las cosas claras y a replantearme mis metas. ♡