Como trata a su mamá te tratará a ti

Una frase que salva vidas

El que un hombre trate mal a su madre o se exprese de manera peyorativa sobre ella es una señal de que su visión por la vida no es la correcta. Las excepciones existen, pero en este caso, no lo fue. Se que no se puede experimentar en cabeza ajena pero, estar atento ante comportamientos que no deseamos para nuestra vida puede llevarnos a vivir sanas y felices relaciones.

“Como trata a su mamá te tratará a ti”

Me asombra el no haber hecho caso de esta maravillosa frase popular. Tanta sabiduría se concentra en unas cuantas palabras que, a ciencia cierta, no sé quien haya acuñado. Pero, es verdad: Como el hombre trata a su madre, es un reflejo del tipo de relación que llevará contigo.

Reconozco que jamás quise darme cuenta de la gran señal de alarma que tuve siempre ante mis ojos. “Él” no paraba de menospreciar al ser que le dio la vida. Nunca le escuché describirla como un ser digno de admiración, por el contrario, hablaba de ella con una distancia y frialdad, que a veces me parecía imposible de creer. Jamás hubo un comentario amable sobre ella. La llamaba la mujer más tonta que conocía y que no contaba con una sola neurona para tomar decisiones.

Ahora que soy mamá, no puedo más que sentir lástima por esa mujer que llevó en su vientre a alguien que la odia tanto. Lo que “Él” expresaba de ella era odio, nunca fue amor. Me dijo mil veces que jamás había experimentado sentimientos positivos por ella, tampoco me explicó las razones. Incluso hubo momentos en que no soportaba escucharlo hablar tan mal de alguien que es tan importante en la vida de cualquier ser humano: La madre.

Durante nuestro noviazgo, siempre que “Él” quería hacer burla de alguien que considerada inferior, lo comparaba con su madre. Lo poco que la traté me generaba una duda enorme sobre el tipo de persona que me describían y, el ser que estaba frente a mí. Lo digo en serio, yo nunca le vi tratar mal a nadie y, aunque su distancia hacia mí era muy marcada, esa mujer que me describían no se acercaba ni en años luz a las palabras tan horribles y despectivas que “Él” expresaba.

Yo crecí dentro de una familia donde la madre es sagrada. Por supuesto se tienen diferencias y, claro, las mamás no son perfectas, pero no comprendo que exista alguien que desee desacreditar a su madre con tanto ahínco como lo hizo “Él”.

Con el tiempo me di cuenta que no sólo hablaba mal de ella en esa forma, también hubo momentos en que “Él” mencionó que la había atacado. Nunca me dio detalles muy precisos, pero, sugirió haber tenido algunos altercados donde hubiese deseado matarla y, que sólo se había detenido porque su padre jamás entendió el “daño” que ella le hacía al existir!

Controladora, sin sentimientos, loca, deprimida, insegura, estúpida, descerebrada, mentirosa e incapaz eran sólo algunos de los adjetivos que puedo recordar (descarté las malas palabras porque no las utilizo en mi vocabulario) y, que eran parte de los comentarios y descripciones sobre la madre de quien abusó tanto de mí.

Lo sé. Debí darme cuenta que algo no estaba bien en el corazón de ese hombre. Ya había estado casado antes y, la forma en la que se expresaba de su primera esposa era terrible, también. Llegó a hacerme creer que ella era una psicópata que lo golpeaba, agredía en todo sentido y que sólo deseaba despojarlo de todo lo que “Él” tenía. Nunca hubo una palabra de agradecimiento por el tiempo que ella estuvo con “Él” y, jamás se detuvo en proferir insultos, palabras despectivas y desagrado por cada momento que “Él” estuvo en ese infierno con ella. Me decía que ella era una tonta, que tampoco tenía una neurona en su cerebro y, que sólo se aprovechó del buen corazón que “Él” tenía. Decía que estuvo con ella porque lo obligó, porque supo manipular la situación, porque necesitaba ella de un protector . Hablaba del dinero que ella le quitó, de todo lo que lo manipuló y controló. Se burlaba de que la reputación de esta mujer fuera tan buena, decía que era una gran mentirosa y, quería que yo lo creyera. Debo confesarlo, le creí. Pero, es indudable que, “Él” sólo repetía un patrón de odio hacia las mujeres y la figura materna que, tiene completamente arraigado en su corazón.

Ese comportamiento se repitió en nuestra relación. Conforme se hacía más cercana, pasé de ser la mujer de sus sueños a la mujer incapaz, tonta, que no comprendía y que sólo estaba fastidiando. La lista que había escuchado antes sobre su madre y primer esposa no distaba en nada de lo que mencionaba sobre mí. Los insultos eran los mismos, las comparaciones y los detonantes eran muy similares. ¿Los motivos de tanto odio? Jamás lo sabré.

Lo repito: “Como trata a su mamá te tratará a ti”. Ténganlo presente.