Mártires

Te hice el amor como un mártir
una mañana de luz lechosa,
convertí mis piernas en un nudo
alrededor de la piel en tu espalda,
te entregué la avena de mi torso
con mi incipiente boca.

Me sumergí sin miedo en tu lengua
y me tragué como agujas tus penas.

Sentí el sacramento de tus dedos
por mis brazos y mis landas
mis montañas
mis praderas
mis cavernas.

Busqué mi redención ansioso
con los labios por entre tus muslos.

Fui tu arca, Noé,
donde te dejaste los sueños.

Sostuve tu arco, David
con el cual llegaron a mí tus flechas.

Te amé entre planicies en llamas
Sodoma, Sodoma, Sodoma, Gomorra.

Mártires

Te hice el amor como un mártir
y me dejé desnudar por el alma,
con los vapores de lagos en tu beso.

Así, sin conocer lo profundo de tus mares
la acidez en tus lunares,
o el hedor de tu regreso.

Dejé que me hicieras un animal
helecho frágil
sueño estólido
líquido espeso.

Te hice el amor como un mártir
y jamás vi mi imagen en tu lecho
ni mi nombre en tus atrios
o mis lágrimas en tu pecho
tampoco mi perfume en tu fortuna.

Te hice el amor como un mártir
a través del dolor, el sinsabor,
el sudor, la claridad, la redención,

el pecado.

Te hice el amor como un mártir
sin respeto a la vida, sin miedo a la muerte

Tú, simple fiel
material de rezo,
quisiste amarme sin morir
quisiste rezarme después de muerto.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Rubio’s story.