Carta para la mujer, esa que es mi hermana menor.

Hoy me despertaste con tu sonrisa, con esa que enamora, con la felicidad desbordante. La noticia que esta creando esa emoción, me paralizo, me asusta.

Quisiera poder saber que es lo mejor para ti, quisiera asegurarme que tus desiciones siempre fueran las adecuadas, que no hubiera margen de error, no puedo.

Hemos sido educadas para ser felices, sin importar lo que piense la demás gente, hoy me siento la “demás gente”, tengo tantas dudas y tantas preguntas, pero la respuesta siempre es esa sonrisa, si tomaste la desición y te hace feliz, no hay más. Si esa desición esta basada en el amor, y la busqueda de la felicidad siempre estare para tí. Si te equivocas, siempre estaré para tí, si lloras, siempre estaré para ti, si estas euforica de amor y de felicidad, estare para tí.

Eso quisiera habertelo dicho a las 6:38 am, y no pude, me paralizo el miedo o afloro el nunca aprender a decir las cosas, o quiza un poco de ambas. Ahora, despues de un baño caliente, y unas horas despues, empezó la semilla de la emoción a germinar, ya quiero verte y platicar, y planear, y enloquecer con todo lo que nos espera.

Tu sabes que eres una de las personas fundamentales para mi, que cuento contigo, y que te necesito, te amo, y hoy mas que nunca deseo tu felicidad eterna, que tus sueños se cumplan, y que siempre este junto a ti para acompañarte.

Te amo.

Atte, tu hermana.