¿Coach o Incubadora? Determine la velocidad de su emprendimiento digital

Con frecuencia interactúo con emprendedores tecnológicos quienes buscan respuesta a sus dudas más poderosas, en cuanto a tópicos como liderazgo empresarial, repartición accionaria, financiamiento y modelos de negocio: adquisición de clientes, asociaciones estratégicas, o contratación y gerencia de personal clave.

Muchos no conocen cuáles caminos tomar para hacerse de conocimiento experimentado que asegure una eficiente toma de decisiones. Las alternativas van desde la contratación de un mentor, un coach de negocios experto en su vertical o proceso productivo; o probar enlistarse en un incubador, acelerador o lab de innovación.

Obviamente, no es un terreno muy claro para un novel emprendedor, quien muy posiblemente no sepa aún cómo diferenciar un mentor de un coach, o de un asesor a quien se le consulta.

Tanto en Quora como en LinkedIn, diariamente recibo solicitudes por mi opinión sobre estos tópicos; por lo que bajo este modelo social, diría que la mayoría de mis aportes no reciben ningún beneficio monetario más allá de la satisfacción personal de servirle de utilidad a jóvenes visionarios, que pronostican sus contribuciones a la sociedad mediante la generación de riqueza colectiva.

Por lo regular, en esas solicitudes y revisiones dedico tiempo con ellos en par de conversaciones, por chat o telefónicamente. Les obsequio una copia digital de mi último libro y quedamos al pendiente de los resultados de sus renacientes derroteros.

Ciertamente existe confusión y también desconfianza por el temor a la incertidumbre que representan los nuevos caminos que abren sus decisiones. De hecho, aunque los jóvenes emprendedores buscan asesoría, estos no parecen reconocer coincidencias ni similitudes, entre los negocios tradicionales y sus innovadoras ideas basadas en aplicaciones móviles.

Cuando se trae a la mesa el tema del impuesto sobre la renta, capitalización y tipos de acciones, estos emprendedores se dan cuenta que su innovador concepto móvil no es tan disruptivo y que su proceso económico ya forma parte del código de rentas internas, por lo que no deja de ser un negocio convencional que se comercializa sobre una plataforma digital.

Como desventaja para los jóvenes emprendedores, las universidades tienen un pobre historial en cuanto a emprendimiento y estas dudas y estados de desconfianza, pueden ser aclarados por un profesional, que se tome la responsabilidad del tutelaje de emprendimientos y sus etapas orgánicas.

Así que me permitiré diferenciar el espectro y alcance de cada uno, de cara a un emprendimiento.

Para este ejercicio incorporaría a profesionales en capacidad de mentoría, coaching y consultoría, junto a instituciones comerciales como incubadoras y aceleradoras de emprendimientos.

El proceso de mentoría es más aplicado a la creación de los fundamentos de la empresa. Durante ese proceso se establecen criterios y se fijan metas, con capacidad de medir cómo los resultados se alinean en beneficio de la organización. Un mentor conoce la mayoría de los aspectos del negocio, aunque no profundice -como sí sería el caso del business coach, quien tiende a ser más específico al tópico, sus procesos y etapas.

El coach de negocios es definitivamente un experto en un área de productividad clave. Este se encarga de aterrizar las ideas que el emprendedor y el mentor ven con hambre por fortalecer e instruye al coach a formalizar propuestas que se orienten al éxito de esta planificación global previa.

Su desempeño se siente más del lado interior de la organización, proveyendo cooperación hands-on, practicando las teorías y fijando los procesos y su impacto en la producción integral de cada empresa. A diferencia del mentor, su función indistintamente estaría al lado del CEO, de fundadores, así como de los técnicos.

Por lo regular, el consultor es un experto en un vertical industrial: Hotelería, telecomunicaciones, salud, transporte, etc. Con esto quiero decir que este profesional puede ser un elemento de probada experiencia en la industria del calzado, pero también es posible que su peso sea mayor en la manufactura y venta al detal de calzado deportivo y que, por lo tanto, su experiencia no alcance las aspiraciones y propósitos de la organización, cuyo objetivo es vender 100% de su inventario sobre plataformas digitales.

Por otra parte, el consultor puede ser un experto válido en el terreno de los hidrocarburos, pero no pudiera establecer procesos de medición de resultados concretos en cuanto a procesos productivos o de ventas, como sí tendría que hacerlo un destacado business coach, quien es posible que hasta trabaje bajo la dirección de una firma de consultoría multi-próposito.

Aunque por lo regular, el coach por su bajo costo, tiende a formar parte del contexto productivo empresarial antes que la empresa de consultoría ocupe su espacio.

Mentes brillantes que hoy son patrones a seguir dentro de la industria, en su momento fueron guiados por mentores o business coaches durante sus inicios profesionales.

¿Cuándo contratar a un mentor?

Dependiendo de sus necesidades y temores, elija rápidamente cuando iniciaría esa interacción. Mentores suelen ser de excelente utilidad en el pavimento de la cultura empresarial, el formato de contratación de personal clave y su compensación, fortalecimiento del plan de negocios, planificación de los objetivos gerenciales de mediano plazo que conduzcan a la monetización de productos y servicios; e incluso la introducción a profesionales conexos, financieros interesados en asociaciones estratégicas e inversionistas dispuestos a conocer más del emprendimiento.

¿Mentor o coach?

Un mentor diagramaría junto al CEO y los fundadores el mapa de ruta de la empresa convencional y aportará su conocimiento en la planificación a largo plazo, incluyendo identidad y propiedad intelectual.

Por lo regular, en ese diseño, el mentor sugiere las áreas de mayor interés y hacia donde conducir los recursos para habilitar un pasaje eficiente a la productividad. De ser necesario, tales sugerencias derivarían en la contratación de coaches en sectores específicos como contabilidad y finanzas, asociaciones estratégicas, licencias, mercadeo, ventas, logística y distribución, atención al cliente y ensamblaje del personal clave, junto a sus procesos gerenciales medibles.

A diferencia del mentor quien usualmente expone y sugiere patrones y directrices apoyado en estadísticas industriales; el coach de negocios combina estas con su propia experiencia en asignaciones previas y emplea su tiempo dentro de la organización, haciendo posible que con su integración y esfuerzo, las metas trazadas sean una realidad organizacional.

Un buen coach de negocios se expone directamente a los desafíos e influye con su criterio y visión, a la concreción de las metas.

¿Cuáles son las tareas más solicitadas a un coach de negocios?

Basado en mi propia experiencia y en la de conocidos con los que frecuento tanto aquí en USA como en Latinoamérica, pudiera decir que tanto CEOs, como fundadores consideran las siguientes áreas como las de mayor importancia e incidencia en su crecimiento como emprendimiento:

  • Modelo de negocios
  • Adquisición de clientes y monetización
  • Repartición accionaria y etapas de financiamiento
  • Contratación de personal y compensación salarial
  • Contabilidad y finanzas
  • Propiedad intelectual y licenciamiento
  • Asociaciones estratégicas
  • Exit y venta sugerida
  • Introducción y presentación ante inversionistas e industriales relacionados
  • Infraestructura cloud
  • Escalamiento organizacional
  • Seguros
  • Impuestos
  • Marketing (sin especificar)
  • Compra

Se me escaparían algunas que no me resultaron relevantes como resultado de este empírico ejercicio. Sin embargo, innumerables fundadores y CEOs de emprendimientos en LatAm, tienden a considerar esas áreas como de mayor interés crítico, en el cual reforzar sus conocimientos empresariales.

Mentor/Coach/Consultor: Participar en un incubador de emprendimiento resuelve todos estos temores?

No pudiera decirlo concretamente, ya que cada caso posee sus particularidades, pros y sus contras.

Las incubadoras tienen diversos modelos de negocios y no estoy seguro, cuales son sus aportes más allá de proveer temporary housing para desarrolladores, conexión rápida a Internet y alojamiento web; como es el uso y costumbre en un significativo número de operadoras en LatAm.

Ciertamente un business coach no tomaría participación accionaria dentro de su emprendimiento, ya que éticamente su compensación monetaria se basa en horas dedicadas. Mientras que una incubadora e incluso aceleradoras, están en el negocio de asumir capital accionario como contraprestación a sus servicios.

Es probable que por la misma naturaleza del servicio que prestan, las incubadoras se vean recurriendo a la contratación de mentores y coaches por sí mismas, al no poseer la experticia en los sectores que incorpora un emprendimiento con ambiciones globales.

Será en todo caso el grupo de fundadores y CEOs, los cuales tengan la última decisión, en cuanto a cuál inducción y asesoría se adecúa más a su visión de crecimiento.