La historia secreta de la nacionalización

El trabajo fue casi clandestino. Duró tres meses y ocho días. Se excluyó la posibilidad de que Palacio de Gobierno sea el centro de operaciones para la estrategia. Evo Morales planificó en secreto, y sin participación de su gabinete en pleno, una de las medidas que se convirtió en un hito de su gobierno: la nacionalización de los hidrocarburos. Hoy, se cumple una década de ese hecho. Conozca la otra parte de la historia.

Ni bien asumió la silla presidencial el domingo 22 de enero de 2006, el Presidente optó por formar un equipo exclusivo. Era una comisión técnica y jurídica conformada por Jorge Alvarado, Luis Arce, Andrés Soliz Rada y Manuel Morales Olivera. La decisión de ejecutar la nacionalización fue tomada un mes después por el Jefe de Estado como había prometido en su campaña y por mandato de la agenda de octubre de 2003.

Morales Olivera y Alvarado, quien era presidente del YPFB, se convirtieron en los principales protagonistas del equipo porque el proyecto giraba en torno a ellos que debían presentar el trabajo al vicepresidente Álvaro García Linera y al Presidente.

Luego, se formó paralelamente otro equipo, esta vez, con representantes de las FFAA. El mandatario confió en el comandante en jefe de entonces, el general Wilfredo Vargas; Freddy Bersatti, quien esa vez fue comandante del Ejército; el general Luis Trigo Antelo, de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), y José Alba que era el comandante de la Fuerza Naval.

La reserva se aplicó porque corrió el rumor de que las empresas petroleras, las que controlaban la economía del país, no estaban contentas con un Gobierno socialista. El temor de sabotaje fue constante.

Andrés Soliz Rada, ministro de Hidrocarburos de aquella vez, recuerda en una nota publicada el 23 de abril que semanas antes del 1 de mayo de 2006 el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le propuso en Caracas “barcos petroleros para abastecer al país de combustibles si acaso las transnacionales saboteaban la producción, a fin de provocar la caída de Evo Morales”.

Reuniones “clandestinas”

El equipo técnico jurídico era dirigido por Evo Morales y el otro, por los jefes militares. Fueron tres meses de trabajo intenso. Todo debía salir a la perfección.

El viernes 24 de febrero del 2006, las autoridades participaron de la ch’alla de Palacio de Gobierno. Héctor Arce, actual Procurador General del Estado, recuerda bien ese día, cuando después de los festejos continuaron el trabajo.

“Era Viceministro de Coordinación Gubernamental — comenta — , fue el primer viernes de ch’alla y a eso de las 18.30 y 19.00 nos volvimos a encontrar. Buscábamos lugares secretos, que el día de hoy siguen siendo secretos, para reunirnos y evitar sabotajes”.

En cambio, el equipo militar tenía un lugar específico para trabajar en el operativo sorpresa. El objetivo era la toma de al menos 56 campos petroleros y dos refinerías. En esa gestión, las petroleras que operaban en el país eran Repsol YPF, Petrobras, las británicas British Gas y BP, la francesa Total, las estadounidenses Panamerican Energy y Exxon Mobil, la argentina Pluspetrol, la Canadian Energy y la coreana Dong Wong.

“Nos reuníamos (con Evo) en un pequeño departamento que él tenía alquilado. Se trabajaba de día y de noche precisando los términos del decreto (de nacionalización), las características del sector y, paralelamente, la Vicepresidencia queda aislada en el tercer piso porque nadie podía entrar. Ahí se instala el comando militar, un grupo de responsables militares que planifica con mapas y con caminos la toma instantánea de todos los campos petroleros, igualmente de manera secreta”, comenta el vicepresidente Álvaro García Linera.

Los 27 borradores

El Decreto Supremo 28701 de nacionalización de los hidrocarburos denominado “Héroes del Chaco” no fue fácil de elaborar. Arce revela que existieron más de 20 borradores durante los 99 días de trabajo.

“Yo llegué a contabilizar 27 proyectos, es decir, el primer borrador del decreto de nacionalización se fue cambiando y modificando, buscando esa fórmula perfecta y, finalmente, el último día de abril ya teníamos la versión 28”, explica.

La versión final del documento incluyó una fórmula planteada por el Presidente a su equipo secreto. La sugerencia consistía en la producción se distribuya de la siguiente forma: 82% para el Estado (18% de regalías y participaciones, 32% de Impuesto Directo a los Hidrocarburos IDH y 32% a través de una participación adicional para YPFB), y 18% para las compañías (que cubre costos de operación, amortización de inversiones y utilidades). La norma daba plazo de seis meses para que las petroleras readecuen sus contratos a las nueva política.

Llegó el día

Y llegó el domingo 30 de abril, día de coordinar el operativo entre ambos equipos. El lugar de concentración era la Vicepresidencia del Estado. El trabajo comenzó por la noche y se extendió hasta la firma del decreto supremo que se dio al mediodía del lunes 1 de mayo.

Parecía que nos estábamos preparando para la guerra. Salas enteras donde había una veintena de computadoras, habían mapas, habían planos, habían campos de operaciones, los grupos de élite de nuestras Fuerzas Armadas preparadas”, recuera Arce.

El Presidente y García Linera llegaron entre las 02.00 y las 03.00 de la madrugada del 1 de mayo hasta la reunión para dar la orden de acción. Al menos 2.000 militares se desplegaron para ocupar los campos petroleros para impedir desde las 05.00 que las empresas petroleras intenten frustrar la nacionalización con el cierre de válvulas.

“A las 05.00, (Evo) anuncia (al gabinete) que vamos a nacionalizar. El gabinete no lo sabía. Estamos reunidos todos los gabinete y les dice: ‘Bueno, señores, señoras: he tomado la decisión de nacionalizar y todos se inquietan”, relata García.

Minutos después, todo el gabinete sorprendido fue al aeropuerto de El Alto para partir en un avión Hércules C — 130 rumbo al municipio de Caraparí, Tarija, donde se encontraba el campo San Alberto, uno de los más importantes en hidrocarburos, que era operado por Petrobrás. Desde ahí, Evo Morales dio lectura al decreto y anunció que el Estado decidió recuperar la propiedad de los hidrocarburos por ser uno de los recursos estratégicos del Estado.

El 29 de octubre de 2007, el Gobierno suscribió los nuevos contratos con las petroleras. Así la estatal YPFB asumió el control total de la producción, transporte, distribución y exportación de los hidrocarburos en el país.

Y queda como anécdota que Jorge Alvarado, en ocasión de esa suscripción, pegó el gritó a Morales Olivera de quien presuntamente no se reconoció su participación. Ocurrió en la puerta que conduce al Salón del Palacio de Telecomunicaciones y dijo: “¡Gracias Manuel!”. Lo hizo porque no fue invitado a la testera ni fue mencionado, pues dejó el cargo en la estatal petrolera en agosto de 2006.

(Texto publicado el 1 de mayo de 2016 en el lanzamiento del periódico digital Urgentebo)

http://urgentebo.com/noticia/el-primer-reportaje-de-urgentebo-la-historia-secreta-de-la-nacionalizaci%C3%B3n