16 (Dieciséis)

Sábado 24 de Septiembre. Olvidé el día del estudiante y pudimos entrenar sólo una vez en la semana. Los liberamos a los chicos para que vayan a ver tocar a Alejandro Lerner a la Plaza Moreno y esquivar las embestidas violentas de los púberes boxeadores. ¿Seguirán invitando a Lerner a festejar el día de la Primavera? Se llenaba eh.

16° fecha del torneo. Nos visitaba C.R.I.S.F.A. Me voy a permitir un momento para hablar del club de las vías. De jóvenes 30 años de antigüedad y manejado hermosamente desde su concepción, es hoy el mejor equipo de la liga. Infraestructura, organización, canchita, localización (a 10 minutos del centro platense). En constante crecimiento edilicio, con cámaras fotográficas todas las fechas que atesoran los recuerdos de cada sábado. Todo está en armonía en este club. Líder cómodo de la tabla general con más de 20 puntos de ventaja sobre su inmediato perseguidor y abusivo ganador de su clasificatorio, campeonando con todas sus categorías. 8 de 8. T O D A S. En esta Zona Campeonato su peor categoría era la 2004, contra quienes nos medíamos, e iban ¡cuartos!. Una locura de club

Cuestión que nos visitaba una de las mejores instituciones de la ciudad y el panorama pintaba negro. Nosotros veníamos de la catástrofe de Marchigiano que nos había opacado un poco los grandes partidos previos. Ellos lideraban el pelotón de mitad de tabla. Los conocemos bastante: tocan muchísimo pero no tienen ningún extraterrestre. O al revés: no tienen ningún súper habilidoso que nos desparrame pero la tocan que da asco. En la ida empatamos 1–1 en un partido apasionante: nos dominaron levemente al primer tiempo y se fueron 1 arriba. El segundo fue nuestro y lo empatamos medio de ojete. En el final, con todos jugados arriba, una contra de ellos casi nos deja sin nada: el 9 pateó de mitad de cancha, sin arquero. Travesaño.

El Chino calentando la zurda

Algo que sabíamos y reafirmaríamos post-partido es que adolecemos arriba. Nuestros mejores días son contra equipos mejores que nosotros. Siempre. No sabemos llevar la iniciativa, nos cuesta, le tememos. Por lo pronto era un partido accesible, tal vez el que más, lo que no nos ahorraría transpiración.

En la previa ocurriría algo inédito: teníamos ¡10! jugadores disponibles. A los 8 usuales se sumaba Joel, en el que sería su primer partido tras los 3 meses de reposo por el tobillo, y la vuelta del lagunero Brian. Un sol terrible inunda la cancha, la 2005 pierde 1–0. Con sólo 2 partidos por jugarse (el nuestro y el de la 2003) el pronóstico no fallaba: nos habían sacado 8 puntos de 8. Incluso las promocionales 09' y 10' (que no suman puntos para el club sino para su propia tabla) habían perdido. Especialmente sufrida la derrota de los enanos de la 2010 puesto que venían primeros -luego mantendrían la punta- y CRISFA se acercaba a 1 puntito.

1,2,3. Esos llegué a contarlos, con los demás desistí. Habrán sido 8 o 9 en 10 minutos. 8 o 9 saques de arco de Eric que peinaba Enzo en mitad de cancha para convertir la pelota en una bala buscando sangre. ¿Adolecíamos no? Mati y Lautaro no dan pie con bola y desaprovechan vez tras vez esos saques largos. A ellos les incomoda el juego directo, sus centrales no son todo lo confiables que su técnico desearía. Sin embargo en la primer jugada del partido casi nos embocan: sacan del medio, salimos de una gran e imbécil forma a presionar -apurados- y entre los 3 de arriba pared va pared viene llegaron mano a mano con Eric. Córner. Yo me arrancaba los pelos. El primer tiempo se consumió entre sus nobles intentos de llegar tocando hasta nuestro arco y nuestros nobles intentos de no ser tan estúpidos para marcar. 0–0, por supuesto, haciéndole honor al antirécord de menos goles en la categoría (8 en 15 partidos, una miseria divina).

Enzo erra, el Chino se lamenta

El segundo tiempo nos traía más calor, que hacía florecer las quejas. No sólo por lo apabullante del clima sino también por las 3 patadas involuntarias seguidas que pegamos. O tal vez no tanto. Algo que vengo achacándoles a los chicos es la falta de, justamente, faltas. Sólo 1 amarilla tenemos en 15 partidos. Una picardía. Una cuarta patada, ésta sí evidente, sumada a dos trabadas de Enzo con los volantes externos de ellos (ambos quedarían en el suelo) levantarían a su público, que le gritaban al juez para que no se le vaya el partido de las manos y a mí por incitar a los míos a pegarles a los suyos. Y los entiendo, nosotros deambulamos por el fondo de la tabla y ellos acostumbrados a ganar no entendían cómo no solo nos manteníamos en partido sino que jugábamos mejor. Como en el PES meto los 3 cambios juntos para aprovechar el golpe de efecto: Eze, Braian y Joel adentro, Lauti, Mati y un Elías cabizbajo afuera. La presión de la hinchada le pegó mal a ellos, que se pusieron a discutir con el árbitro y amarilla va amarilla viene teníamos todo para ganarlo. Otra vez como signo de ‘vamos para adelante carajo’ lo mando al Chino arriba, con Braian de 10 y Eze revoloteando por los costados. Exhaustos, Mariano y Enzo casi que me ruegan ir abajo. Con Joel de 5 quedamos parados para el batacazo. Avisaría Joel en la primera que tuvo, aguantando el empujón y cediendo al Chino para un mano a mano al que no llegaría por 2 centímetros (o los 100 gramos de más en pastas que se clavó el viernes).

La segunda sería la vencida: saque largo de Eric, peina Braian y aguanta como puede el Chino. Uno se la roba a medias, se acerca otro a trabar y la pelota queda en el aire. Otro trabe lejos del suelo y gana el Chino por fuerza. En el mismo movimiento, con la pelota bajando, le queda el espacio para darle. Con el impulso de una pierna también en caída la calzaría justito para el zurdazo cruzado. Incertidumbre: la pelota pegó en el parante de atrás del palo izquierdo -gol- pero se ve que desde el ángulo del árbitro no se veía del todo claro. Grito el gol como un desesperado y termino de animar al juez a que lo cobre. Los chicos se abrazan y tengo que romperme la garganta para que se vuelvan a ubicar. La mala: todavía quedaban como 10 minutos de partido y era toda una incógnita saber cómo aguantaríamos, era inédita la situación.

- ‘’ Entonces aparecería Eric: ’A ver, permiso’, y apoyó la chota sobre la mesa’’
- No podés decir eso Santi, ¡¡son chicos de 12 años!!
- Ah, tenés razón.

Entonces aparecería Eric. Primero fallando en el despeje pero cumpliendo el deber de evitar el gol en un mano a mano, luego en otro 1v1 esta vez fenomenal arrojandose en cuerpo y alma afuera del área para tapar otra embestida del 9 visitante. Vital esta inyección suya para levantarnos. Necesitaba una serie de tapadas así también él, luego de dos o tres partidos flojos tras la vuelta de su lesión. Era menester recuperar al arquero ganapartidos que es, y de a poquito funcionaba. Me rompo las manos de emoción.

Así terminaríamos: Mariano solo atrás y los demás buscando los dos puntitos

Un poco por el ambiente, otro poco vaya a saber uno por qué, el árbitro se comió los 2 minutos finales y terminó el partido. Festejo sordo, 5 segundos de silencio supremo (e inventado) me inundaron la mente. No sabía cómo festejar. Por suerte tuve que intervenir para que no se vayan a las manos Enzo y el arquerito rival. Luego no hay más. La 2003 perdería 2–0, terminando la jornada con 2 puntos de 12, los nuestros. Nunca en mejor momento vendría el primer triunfo

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