Der Tod und das Mädchen resalta en el repertorio de Franz Schubert. Es un Cuarterto de cuerdas* que proviene de un Lied que a su vez viene de un verso que se desprende de una leyenda-mito-cuadro. El leitmotiv tiene su raíz en el Renacimiento y desemboca en el Romanticismo. La estructura permanece, pero hoy nos quedaremos en Franz Schubert aunque también merezcan mención algunas producciones, entre otros, en el teatro, cine y los estudios culturales/psicoanalíticos.

La muerte y la doncella es la representación del encuentro entre estas dos figuras. El argumento es así: la beldad huye de la presencia salvaje. ¡No me toques! (Rühre mich nicht an!), implora ella. La Muerte le responde: ¡Ven a dormir suavemente a mis brazos! (Sollst sanft in meinen Armen schlafen!).

El cortejo fúnebre lo que expone es el fatal enamoramiento. Quizá sea esta ¿erothanatophilia o thanatoerophobia? que coloca el anverso y reverso del óbolo presente en el amor, la vida y la muerte.

A continuación, una propuesta dibujada que hago (preliminar) inspirada en este argumento. Mi visión es mostrar a La Doncella atractiva, inspiradora de lascivia — quiera o no — producto de su belleza y juventud con un rostro gestaltiano (en formación) con el contrapunto mortuorio y abstracto de La Muerte, representada por un morado melancólico que más que garras y huesos afilados envuelve con su tersura e inmensidad, con densidad y contundencia.

*Interpretación valiosa del Cuarteto Alban Berg, no en su conformación actual, pero casi.