Guatemala: Una historia de esperanza luego de la erupción del Volcán de Fuego

Son incontables las miles de historias de tragedia y esperanza por la erupción del Volcán de Fuego. Detrás del dolor de un padre, una madre, un hijo, un hermano, un amigo, un vecino… hay también un relato de superación, una proclama de fuerza interior y colectiva que lucha a diario por vencer la adversidad. La naturaleza es poderosa en todo sentido y las catástrofes que de ella emanan, son la oportunidad para que las personas muestren lo mejor de sí mismas. Es la oportunidad para que lo humano de cada uno vaya al rescate de la alegría y la solidaridad, así el luto ronde a los eventos que paradójicamente ponen a prueba la bondad de los hombres.
En esta oportunidad, Axel Preuss-Kuhne trae un relato de la Organización Unbound, entidad humanitaria la cual apadrina familias pobres para ayudar al crecimiento y desarrollo integral de dichos hogares y de cada uno de sus miembros. La historia que se comparte a continuación nace de la visita del equipo de Unbound a la zona de desastre del Volcán de Fuego. El relato es de la autoría de Unbound y fue publicado el 25 de julio de 2018 en el sitio web catholicmom.com, bajo el título The human impact of Fuego volcano.
Unbound y su visita a San Juan Alotenango
El Volcán de Fuego de Guatemala entró en erupción el 3 de junio de 2018 y destruyó comunidades enteras. Los medios noticiosos informaron más de 100 muertes confirmadas y casi 200 personas como desaparecidos. La erupción desplazó a miles, y entre los afectados había alrededor de 150 personas patrocinadas por Unbound y sus familias. En tiempos de desastres naturales, Unbound notifica a los patrocinadores si descubre que sus amigos apadrinados han resultado heridos o han sido seriamente afectados.
Oscar Tuch, enlace de comunicaciones de Unbound en Guatemala, junto con otro personal de Unbound, visitó recientemente refugios de residentes del área de vivienda, desplazados por el volcán, y compartió sus impresiones.
En la parte norte del área afectada por la erupción del Volcán de Fuego, hay miles de personas en refugios. La plaza central de San Juan Alotenango, parecía una feria, como la celebrada el 24 de junio en honor a San Juan Bautista. Pero en esta ocasión, la feria fue diferente.
La plaza era el lugar de una vigilia. El día que Unbound estuvo allí encontraron dos cuerpos más. El primero era de una mujer, de aproximadamente 40 años de edad; así es como el texto en el ataúd la identificaba. El segundo cadáver era de una mujer de 72 años, que a pesar de haber vivido mucho tiempo, es una tragedia irse de repente y de esa manera. Esa sección de la plaza era donde extraños consolaban a los miembros de la familia del difunto.
En un refugio para residentes desplazados, estaba María, la madre de la joven apadrinada Crisla. María saludó al equipo de Unbound y les ofreció una silla para sentarse cómodamente. Al compartir su experiencia de la tragedia, contó cómo pensó que no podría sobrevivir y cómo lo hizo. Ella escapó con sus tres hijos, pero su esposo se encontró atrapado en uno de los ranchos cerca del volcán. Él estaba bien, pero todavía había ansiedad ya que la familia no estaba reunida. Lo que más entristeció a María fue que recientemente completaron la construcción de su casa. Sólo necesitaban instalar las puertas y ventanas. Estaban cerca de mudarse, pero esa realidad desapareció en las cenizas del volcán.
Unbound intentó ingresar al área devastada, pero el perímetro fue asegurado por la Coordinación Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala (CONRED) y la Policía Nacional Civil, y les prohibieron la entrada. No querían que personal no oficial estuviese expuesto a riesgos. Unbound estaba a unos 4 kilómetros de distancia. Incluso desde esa distancia, la desolación se podía sentir, el dolor y el vacío, y el aroma del flujo piroclástico afectaron las gargantas y los ojos de los miembros del equipo. En la zona de evacuación, Unbound apreció los incansables esfuerzos de la policía y los bomberos.
¿Que sigue?

El regreso del equipo a la oficina de Unbound en Escuintla fue angustiante. Las familias estaban contentas con la visita, pero sus preguntas demostraron angustia:
¿Qué pasará con sus hogares?. ¿Podrán regresar a las áreas afectadas?. ¿Podrán continuar cultivando en sus tierras?. ¿Tendrán que migrar a otras áreas?
El personal de Unbound estaba preparado para discutir opciones sobre cómo apoyar a las familias a medida que pasaban los días. Esto se discute con el equipo regional y se presentan elementos de acción para ayudar a preservar la dignidad de las familias apadrinadas.
Después de esta tormenta, las personas afectadas volverán a sus vidas cotidianas, buscando su pan de cada día, como siempre, luchando por otro pedazo de tierra, construyendo una casa de nuevo, reconstruyendo una familia. Saben que hay niños dependiendo de los padres, y que hay padres que dependen de sus hijos. Los amigos dependen de sus amigos y los vecinos dependen de los vecinos.
Guatemala depende de su gente, su gente trabajadora e incansable. Este es otro desastre que se debe superar, de la misma manera que se superó el huracán Mitch, las tormentas tropicales Agatha y Stan, el deslizamiento de tierra de El Cambray, los terremotos de San Marcos y, ahora, el Volcán de Fuego.
