La agitación política en Nicaragua deja a científicos bajo asedio

La respuesta del gobierno a las protestas ha llevado a recortes de fondos para las universidades y al despido de miembros de las facultades. La ciencia y la academia están bajo la mira represiva del estado. Las continuas protestas contra el gobierno nicaragüense han provocado violentos enfrentamientos, y la represión de las fuerzas de seguridad ha envuelto a los científicos del país, lo que ha provocado que algunos huyan de sus hogares temiendo por sus vidas.

En esta oportunidad, Axel Preuss-Kuhne pone su atención en la situación de la comunidad científica y académica en Nicaragua, a través del análisis de Michele Catanzaro en su artículo Political upheaval in Nicaragua leaves scientists under siege, publicado en el sitio nature.com, el 19 de diciembre de 2018.

El estado redujo el 7 por ciento el presupuesto de las Universidades

Las universidades han despedido a miembros de las facultades que han criticado la respuesta de la administración a las manifestaciones, y se han movido o pospuesto conferencias científicas. A principios de diciembre de 2018, el gobierno cerró las oficinas de nueve organizaciones no gubernamentales (ONGs), incluida la Fundación del Río, que se centra en la protección ambiental para la región del sureste de Nicaragua. El estado se apoderó de las propiedades de las nueve ONGs y ya no pueden operar legalmente en el país.

Una crisis económica que ha proliferado a raíz de los disturbios políticos dio lugar a recortes de emergencia en el presupuesto de 2018. Incluyeron una reducción de aproximadamente el 7 por ciento para el Consejo Nacional de Universidades, el órgano rector de Nicaragua para los institutos de educación superior.

El problema ha afectado incluso a la Academia de Ciencias de Nicaragua, que publicó varias declaraciones en abril, mayo y junio en apoyo de los estudiantes y la libertad académica. Su presidenta, la abogada María Luisa Acosta, huyó del país en mayo luego de recibir amenazas de muerte. Las amenazas provinieron de esas declaraciones de apoyo y su crítica de larga data de los proyectos gubernamentales que afectarían a los grupos indígenas y al medio ambiente.

Persecución: Una práctica sistemática contra los opositores universitarios

Decenas de docentes y estudiantes han sido expulsados ​​de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), según un informe de Scholars at Risk, una organización con sede en New York, la cual reúne universidades y asociaciones alrededor de la protección de la libertad académica.

Entre ellos se encuentra Mauricio Álvarez Argüello, biólogo de la UNAN en León, quien fue despedido en noviembre de 2018 y presuntamente atacado por agentes de policía cerca de su casa. Álvarez Argüello se negó a firmar una carta denunciando las acciones de un crítico del gobierno, y su hermano es un erudito constitucional que ha criticado la administración de Ortega.

La UNAN también despidió a Javier Pastora, ex jefe del departamento de cirugía y cirujano del Hospital Universitario de León, a principios de 2018. Había trabajado en el hospital durante 32 años.

Una carta notificando a Pastora de su despido no dio ninguna razón para la acción. Y los funcionarios de la UNAN no respondieron a la solicitud de Nature para hacer comentarios. Pero Pastora atribuye su despido, así como el de otros 12 médicos y personal del hospital que fueron despedidos al mismo tiempo, al hecho de que se unieron a algunas de las protestas. Los médicos también expresaron abiertamente los supuestos intentos de las fuerzas gubernamentales de desalentar a los manifestantes heridos de buscar tratamiento, al enviar policías a los hospitales para arrestarlos.

El American College of Physicians, con sede en Filadelfia, Pensilvania, expresó su preocupación en diciembre por la noticia de que las fuerzas de seguridad del gobierno estaban impidiendo que los médicos tratasen a los manifestantes heridos.

Los despidos también han reducido las colaboraciones con las facultades de medicina en los Estados Unidos. Michael Lawson, profesor clínico en la Universidad de California en Davis, trabaja con Pastora desde 2009 para establecer un departamento de endoscopia en el Hospital Universitario UNAN. Lawson proporcionó equipo donado y ayudó con entrenamiento, cirugía y un programa de intercambio para estudiantes de medicina.

Cambio de planes

La violencia también está afectando a las conferencias científicas. Una reunión de noviembre de 2018 de la Sociedad Mesoamericana de Biología y Conservación, que involucró cerca de 1.000 científicos, tuvo que ser trasladada desde Granada -Nicaragua-, a Panamá por razones de seguridad. La Conferencia Bianual de Biotecnología de Nicaragua, programada para septiembre 2018, se pospuso un año.

“Estamos realmente preocupados por la situación de los derechos humanos en Nicaragua, incluidas las amenazas y la violencia contra nuestros colegas y las instituciones académicas”, dice Martin Chalfie, quien preside el Comité de Derechos Humanos de la US National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, en Washington DC.

Muchas personas en Nicaragua temen que la situación empeore. Varios miembros, entre ellos Acosta, de la Alianza Cívica, una organización de la sociedad civil destinada a establecer un diálogo con el gobierno en nombre de los manifestantes, han sido arrestados, amenazados de muerte o han huido del país.